lunes, junio 1 2026

Debate Generación Cero: Congelar óvulos by Javier Vidal

Congelar óvulos. Jamás el privilegio provocó tantos escalofríos. Vapor blanco. Acero. Nitrógeno líquido. Miles de maternidades suspendidas en el tiempo, a oscuras, con un código asignado. Mientras, las futuras madres esperan su momento. Quizás el próximo año, cuando el trabajo lo permita, porque lo de encontrar una pareja parece una quimera. El tiempo pasa, y por esa razón también se cobra. Estudio de analíticas: entre 100 y 400 euros. Estimulación hormonal: unos 1500. Extracción y vitrificación: hasta 4500 euros. Y el mantenimiento anual: en torno a los 500. Una posible versión del futuro sometida al pago religioso de las cuotas.

Ser madre también se ha convertido en una forma de privilegio. Y quizás lo más duro no sea el dinero, ni las inyecciones, ni el recordatorio diario del calendario. Lo peor es ese aplazamiento. Mejor mañana. Pasado quizás sea demasiado tarde. Todo esto sucede mientras los embarazos luminosos ocupan todas las pantallas, los niños persiguen saltamontes en el parque y los viejos desean seguir viviendo un poco menos rotos.

Las mujeres nacen. Crecen. Congelan sus óvulos. Una forma de decir al futuro que espere un poco más; los hombres miran hacia otro lado o pasan por delante. El miedo puede encerrarse en un frigorífico con la esperanza de que mañana hará bueno. Hay amor, está por todas partes, pero no hay garantías, tampoco recuerdos. Nos queda la imagen de un gran archivo biológico compartido, silencioso, la única manera de poder salvarnos.


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