El volador subterráneo atruena de estación a estación,
el núcleo central de sus historias
viaja por las tripas de la ciudad.
Las gentes inmersas en sus vidas esperan,
se apretujan, miran con caras enfadadas.
Los niños buscan un sitio donde acoplar su infancia,
llena de tiempo ocupado sin jugar.
Los jóvenes dueños absolutos del futuro,
lo desperdician haciendo tik tok absurdos
copiados de la mediocridad.
Influencers, o el tonto del pueblo,
vestido de barbarismo inútil tapa su estupidez.
Familias que van al centro,
dejando que los retoños pataleen
por no enseñarles a gestionar la frustración.
Ancianos que van de pie y se agarran como pueden
para no caer en el bamboleo continuo.
Mientras los demás sentados juegan a espanzurrarse
sin educación ni humanidad,
ocultos tras la pantalla de su smartphone de última generación.
Y yo, medito estas cosas que no me llevan a ningún sitio,
pero mi disco duro se resetea cada vez que monto en el metro.
@Pilar García Torres
@Imagen Pinterest
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