Hay enfermedades mentales que llegan sin hacer ruido y, poco a poco, nos obligan a despedirnos de alguien que aún sigue sentado a nuestro lado. es una despedida de gestos, de conversaciones, de miradas compartidas. Las enfermedades mentales, cuando son devastadoras, pueden robarnos antes de tiempo a la persona que conocíamos.
Es un duelo extraño, silencioso y casi invisible. Nadie entiende que se pueda llorar a quien todavía respira. Sin embargo, la familia aprende a despedirse una y otra vez: del carácter que fue, de las palabras que ya no llegan, de los abrazos que dejaron de reconocer.
Y, aun así, el amor permanece. Cambia de forma. Se vuelve paciencia, esperanza y una fidelidad que resiste incluso cuando ya no recibe respuesta.
Hay despedidas que ocurren mucho antes de la muerte. Son las más difíciles, porque no tienen fecha, ni ceremonia, ni consuelo. Solo el inmenso deseo de que, por un instante, vuelva a asomarse la persona que un día conocimos.
Albacete, 10 de julio de 2026.
Enviaseló a tus amigos:
- Compartir en Threads (Se abre en una ventana nueva) Threads
- Compartir en Mastodon (Se abre en una ventana nueva) Mastodon
- Compartir en Bluesky (Se abre en una ventana nueva) Bluesky
- Más
- Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
- Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
- Haz clic en Pinterest (Se abre en una ventana nueva) Pinterest
- Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
- Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
- Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
- Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
Descubre más desde Masticadores
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.