No sé qué hacía en aquella estación abandonada. No había nadie, ni trabajadores, ni viajeros.
El tren detenido en los raíles, en la única vía existente, no iría a ninguna parte. Tenía aspecto de llevar detenido años, tantos como tenía la estación sin recibir visitas.
La taquilla tenía los cristales rotos, el mostrador lleno de polvo, sobre este unos billetes amarillentos a ninguna parte.
¿Pero qué hacía ahí?
Traté de hacer memoria. Recordé que quería ir a Madrid, estaba en la estación de Sants y los altavoces llamaron, anunciando la salida del AVE en la vía cinco. Entré en el ascensor y después… no lo recuerdo.
Aparecí en la maldita estación vacía.
Vi la puerta de salida de la estación, la abrí y…no había nada, solo el vacío más absoluto. A punto estuve de caer en aquella inverosímil nada.
Entonces pensé en rodear el tren y huir de allí campo a través.
JAJAJAAJA
No había nada, otro vacío.
@Antonio García
@Imagen Pinterest
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