viernes, septiembre 4 2026

DÍA 4.853 by Marta Gómez

 

DÍA 4.853

 

7:59. Descanso. Silencio.

 

Todo El Cubo duerme. Los halógenos están apagados. El Tiempo marca las 7:59. No hay nada más que hacer que dormir.

 

8:00. Vibración al unísono.

 

Un millar de vibraciones agita el sueño de un millar de durmientes. El Tiempo reverbera en las cavidades de El Cubo. Las diminutas ondas se inmiscuyen en los cuadriláteros tridimensionales y unipersonales. En cada uno de ellos un solo cerebro que hace exactamente un minuto y trece segundos yacía apagado.

El millar de vibraciones activa las sinapsis temporales. Es un nuevo día.

8:30. Estética. Limpieza visual.

Unos pantalones azules que cubren hasta los tobillos se conjuntan con una chaqueta del mismo código cromático, ni más ni menos saturada. Todas las cremalleras ascienden al mismo tiempo. Un millar cruje, como las vibraciones, como los cerebros que se visten de azul.

9:00. Mordiscos mecánicos.

Masticar es matemático. Son treinta las veces que han de masticar el pan, tostado a 190º durante siete minutos y medio. Un millar de cerebros que mastican a la vez, treinta veces, un pan que se multiplica, triplica, cuadruplica en el mismo número de cerebros que cuentan los movimientos de su mandíbula.

Un tercio de las mesas del número de cerebros vestidos de azul que mastican se expande en una hilera infinita a simple vista, pero finita, pues están numerados. No hay ni más ni menos que mil seres humanos racionales que completan las mesas. Mastican y mastican, hasta que el pan, tostado a 190º durante siete minutos y medio, es engullido con una simultaneidad perfecta.

9:20. El himno.

Un millar de voces narra un soneto con una musicalidad onírica. Todos en ascenso estéreo, con voces que elevan.

El soneto finaliza. Un silencio hueco y seco.

10:00. Una cadena.

Cuatro horas sistemáticas. Movimientos cíclicos, metódicos y organizados. Unos producen, otros sirven; todos en una unanimidad impuesta que, para ellos, es elegida. Es a lo que le llaman: El Trabajo.

14:00. ¡Tu tiempo, tu ocio! ¡Aprovéchalo!

Así es como se expresa la hora libre en los carteles publicitarios de la torre de El Tiempo. Un contrarreloj de una hora se proyecta en números majestuosos, tridimensionales, que cualquiera ve aunque no quiera. ¡Es el momento del ocio!

Varias cabinas dúplex se apostan frente a las parejas. Hombre y mujer. Hombre y mujer. Hombre y mujer. La disposición robótica recuerda a una margarita que dice Sí y No con sus pétalos, tan iguales que es imposible saber cuál es la afirmación y cuál la negación. Como si el hombre fuera Sí y la mujer No; o viceversa.

Las compuertas de las cabinas se abren: un sofá azul, como sus trajes, les da la bienvenida. Hombre y mujer, Sí y No, se sientan.

«¡Tu tiempo, tu ocio! ¡Aprovéchalo! Refrescos isotónicos para reactivar tu razón; aperitivos multisabor; masaje completo, ¡que el dolor sea una invención! Amor e intimidad: 15 minutos de musicoterapia y una cabina completamente insonorizada y opaca. ¡Tu tiempo, tu ocio! ¡Aprovéchalo! El Tiempo te espera.»

 

15:00. Una cadena.

 

Cuatro horas sistemáticas. Movimientos cíclicos, metódicos y organizados. Elección. El Trabajo.

20:00. ¡Tu tiempo, tu ocio! ¡Aprovéchalo!

«¡Tu tiempo, tu ocio! ¡Aprovéchalo! Bebidas relajantes. Ondas cerebrales alfa: 12 hercios de calma mental. Es momento de que tu cuerpo descanse. Y, el descanso, es tuyo. ¡Tu tiempo, tu ocio! ¡Aprovéchalo! El Tiempo te espera.»

21:00. Mordiscos mecánicos.

Mil cerebros que cuentan treinta.

22:00. El himno.

Elevación, éxtasis; un canto a la deidad: El Tiempo.

22:05. Descanso. Silencio.

Todo El Cubo duerme.

DÍA 4.854

7:58. El silencio que trina.

Un pájaro entra en El Cubo. La brecha ha dejado que su trino alcance los oídos de un único cerebro de mil. Las sinapsis se han activado. No está durmiendo.

8:00. Vibración menos uno.

El Tiempo reverbera otra vez. Es un nuevo día. Todos dormían hace treinta y tres segundos; todos, menos el pájaro y un cerebro.

8:28. Rayas y cuadros.

Unos pantalones azules que combinan con la chaqueta azul. Una mancha que se extiende en un tono inferior. Se ha desteñido la chaqueta del día 4.854.

9:01. Mastico un abecedario.

El cerebro azul desteñido despertado por un pájaro mastica. Ha parado en el número veintisiete y ha tragado el bocado. No ha pasado nada.

9:23. Un himno con regusto a mermelada.

Hoy el himno ha sido cantado por novecientas noventa y nueve voces. El cerebro azul desteñido despertado por un pájaro todavía está saboreando el último trozo del pan tostado a 190º durante siete minutos y medio.

11:54. Cizallas y ¡crack!

El mismo pájaro que despertó al cerebro desteñido pía sobre una de las vigas de la fábrica. El mismo cerebro, al escuchar su canto, ha olvidado colocar la pieza en su máquina en cadena. Hoy se han producido novecientas noventa y nueve bebidas isotónicas.

14:00. ¡Tu tiempo, tu ocio! ¡Aprovéchalo!

«¡Tu tiempo, tu ocio! ¡Aprovéchalo! Refrescos isotónicos para reactivar tu razón; aperitivos multisabor; masaje completo, ¡que el dolor sea una invención! Amor e intimidad: 15 minutos de musicoterapia y una cabina completamente insonorizada y opaca. ¡Tu tiempo, tu ocio! ¡Aprovéchalo! El Tiempo te espera.»

El cerebro de azul desteñido que descansaba en la cabina no ha podido disfrutar de la bebida.

15:00. Segueta y ¡chas!

Cuatro horas sistemáticas. Movimientos cíclicos, metódicos y organizados. Elección. El Trabajo.

La cadena ha fallado cuando han encontrado al cerebro desteñido que no ha podido disfrutar de la bebida isotónica dormido sobre su máquina. Se lo han llevado a El Tiempo. Se lo van a quitar.

La cadena se ha interrumpido durante un par de horas. Solo se han producido la mitad de bebidas relajantes.

20:00. ¡Tu tiempo, tu ocio! ¡Aprovéchalo!

«¡Tu tiempo, tu ocio! ¡Aprovéchalo! Bebidas relajantes. Ondas cerebrales alfa: 12 hercios de calma mental. Es momento de que tu cuerpo descanse. Y, el descanso, es tuyo. ¡Tu tiempo, tu ocio! ¡Aprovéchalo! El Tiempo te espera.»

Quinientos cerebros beben bebidas relajantes, con 12 hercios de calma mental. Otros quinientos cerebros no han soportado la adrenalina de El Trabajo y están fuera de sus cabinas. Pasean por el cubo en parejas, en tríos o solos. Hablan, piensan, sienten.

21:00. Mordiscos a medias.

Quinientos cerebros cuentan treinta. Otros quinientos, siguen dando un paseo.

22:00. Susurrando a Dios.

El himno suena tenue. Quinientas voces callan. Doscientas personas se preocupan por arrestar a los transeúntes. Cien trabajan en cadena, produciendo más bebidas relajantes. Ciento noventa y nueve cantan. El cerebro restante de azul desteñido, recluido en El Tiempo, lo está perdiendo. Entonces, el pájaro trina y él sonríe.

22:05. ¿Descanso? ¿Silencio?

Nadie duerme.

00.00. El Tiempo se ha parado, se ha desteñido, ha trinado.

DÍA 0


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