Hoy es más necesario que nunca: que la literatura, la poesía y el teatro vuelvan a ocupar las calles, las salas y, sobre todo, los encuentros entre personas.
Que vuelva a ser presencial.
Es necesario que la literatura, la poesía y el teatro vuelvan a ser presenciales.
Que dejemos por un momento las pantallas y volvamos a sentarnos juntos. A escuchar una voz que tiembla al recitar un poema, a guardar silencio cuando una frase nos toca por dentro, a reírnos al mismo tiempo que otros desconocidos.
La literatura también necesita del cuerpo.
Necesita al lector que pasa una página, pero también al escritor que mira al público. Necesita la respiración de quien escucha un poema, el silencio después de una palabra, el aplauso que no puede sustituirse por un «me gusta».
El teatro nació para ser encuentro. La poesía, para ser dicha. Y los libros, aunque puedan leerse en soledad, siempre terminan llevándonos hacia los demás.
Quizá por eso necesitamos recuperar esos espacios: bibliotecas llenas, teatros abiertos, recitales, clubes de lectura, plazas donde alguien lea un poema.
Porque la cultura no debería limitarse a estar disponible.
Debería estar viva.
Y estar viva significa encontrarnos.
Mirarnos.
Escucharnos.
Albacete, 28 de agosto de 2026.
María de los Ángeles Díaz-Marta ha sido librera y escribe (madiazmarta@gmail.com).
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