miércoles, septiembre 23 2026

El valor de decir basta por Vanesa Zamora Acosta

Pensé que la suerte estaba de mi lado. Luego apareció Luis.

Tenía un buen trabajo, mi familia gozaba de buena salud, tenía muy buenos amigos, hasta que conocí a este “ser” —le contaba con un nudo en el estómago a Rosa, mi psicoanalista.

—Mira, Teresa, nos conocemos desde hace muchos años y voy a serte franca. Ese “ser”, como tú misma dices, tarde o temprano va a acabar con tu salud. Vas a tener que tomar una decisión lo antes posible —me recomendó Rosa con gesto de preocupación.

—Todo empezó a ir mal cuando decidí, después de muy poco tiempo saliendo juntos, que viviéramos bajo el mismo techo. Como yo ganaba más dinero que él, le dije que no se preocupara, que el primer mes del alquiler corría de mi cuenta y que él solo tenía que encargarse de hacer la compra.

—¿Y qué pasó después? —preguntó con curiosidad.

—Pues que no cumplió nada de lo que prometió. La primera compra la hice yo. También la segunda, la tercera y todas las demás. Pagaba el alquiler, los recibos, la comida… todo. Él siempre tenía una excusa distinta. Decía que el mes siguiente remontaría, pero ese mes nunca llegaba. Yo trabajaba cada vez más y él cada vez hacía menos. Cuando le pedía ayuda, acababa sintiéndome culpable por exigir lo mínimo.

—¿Y tú seguías creyendo que cambiaría?

—Sí. Porque una parte de mí seguía enamorada y la otra estaba demasiado cansada para reconocer que me estaban utilizando.

Rosa dejó el bolígrafo sobre la mesa.

—¿Qué ha pasado para que hoy estés aquí?

Tragué saliva.

—Ayer me llamó el banco. Habían intentado pedir un préstamo a mi nombre.

—¿Cómo?

—Luis había cogido mi documentación sin que yo lo supiera. Pensó que, como siempre había pagado yo, tampoco me daría cuenta de una deuda más.

Rosa cerró la carpeta y me miró fijamente.

—Espero que hayas presentado la denuncia.

Sonreí, quizá por primera vez en meses.

—Ya está puesta. Cuando la policía fue a buscarlo descubrieron que también había hecho lo mismo con su expareja. Al salir de la comisaría comprendí que la mala suerte no había sido conocer a Luis; la verdadera habría sido seguir justificándolo un día más.

@Vanessa Zamora.

@Imagen Pinterest


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