Ser yo
es un salto sin red,
una montaña que subo
sin mapa.
Me pierdo,
me busco,
me encuentro.
Dejo atrás las máscaras,
los caminos prestados,
las palabras
que nunca fueron mías.
Cada paso es vértigo,
cada caída, una grieta
donde crece la raíz.
No soy un puerto,
soy un mar abierto.
Una travesía que avanza
a mi ritmo.
Porque nadie más
puede ser lo que yo soy.
Y esa,
solo esa,
es la mayor aventura.
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