“Llenó la criba y bajó la cuesta para lavarla. No contenía ni rastro de oro. Cavó hondo y menos hondo, llenando y lavando una docena de cribas, sin siquiera obtener la recompensa de una sola partícula dorada. Se enfureció consigo mismo por haber sucumbido a la tentación” (pág. 145, La quimera del oro, Jack London)
A veces nuestra sociedad pasa etapas hundida en la pobreza, o en la lenta digestión de errores pasados. No hay inversores, el gobierno no es creíble, o no permite que las voluntades colectivas de sus parroquianos abran nuevas vías. (Yo ahora pienso en los primeros 20 años de la Dictadura de Franco) Pero cada uno puede aplicarlo en la dirección que considere optima.
En otros periodos, el florecimiento se consagra en tareas, donde en el caso español (del periodo del gobierno de Zapatero) fuimos capaces de construir más pisos que Alemania, Francia e Italia juntos, y aquello generó una ola de especulación con financiaciones arriesgadas y la quiebra de una parte de nuestra economía. Diremos que economía es una manera de hacer colectiva de las personas, no de cuatro en la cúspide.
Las decisiones pueden ser solidas o mediadas por la tentación. En la Casa del Dragón nos encontramos en una nueva encrucijada: ¿permitimos que llegué a dominarnos una idea de que tener casa o piso se resuelve expropiando, o creando condiciones para generarlas?
Los de Sol (me refiero a la acampada de la Plaza de Sol que solicitan vivienda), esperan decididos a que su gobierno solucione la dificultad de la falta de vivienda con un decreto.
“Lento y seguro, Bill, lento y seguro —canturreaba—. Lo tuyo no es llegar a la fortuna por atajos. Ya es hora de que te enteres. Aprende, Bill, aprende. Lento y seguro, es la única baza que puedes jugar. Así que manos a la obra” (pág. 145, La quimera del oro. Jack London)
Diría, además, cuando uno/a ha vivido 50 años con un alquiler congelado y le desahucian, y no es capaz de ahorrar —y hablo de una señora que está en boca de todos; y luego señala a los poderes públicos desde un hospital, para que resuelvan su situación, es probable que haya algo más debajo de lo que dice.
Bill, en La Quimera del oro, ante la desesperación de no encontrar oro, comprendido que a veces la vida no se construye con tan solo con una emoción, sino con varias.
Nota:
La tentación no es una emoción en sí misma, sino un impulso o estado de deseo intenso que surge ante un estímulo que promete placer inmediato
El ahorro para el futuro se integra principalmente en la emoción de la esperanza y la búsqueda de tranquilidad, aunque tradicionalmente también se ha activado a través de el miedo. La psicología del dinero demuestra que guardar capital implica un balance entre cómo gestionamos la incertidumbre y nuestras aspiraciones a largo plazo.
Las 6 emociones básicas (Fuente IA de Google)
- Alegría: Genera bienestar, gratificación y promueve la interacción social.
- Tristeza: Aparece ante las pérdidas o el dolor; ayuda a procesar el duelo y a pedir apoyo.
- Miedo: Alerta ante un peligro o amenaza real o imaginaria, preparando al cuerpo para huir o protegerse.
- Ira (Enojo): Surge ante la frustración, la injusticia o la agresión; nos impulsa a la autodefensa.
- Asco (Desagrado): Provoca rechazo hacia alimentos o situaciones que pueden ser dañinos o tóxicos.
- Sorpresa: Una reacción rápida ante lo inesperado que nos ayuda a orientar la atención. [1, 2, 3]
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