Hay palabras que parecen llevar dentro su propia definición. No necesitan diccionario: se explican al pronunciarlas.
Bruma es una de ellas. La dices y ya ves lo que significa: algo que está, pero no termina de dejarse ver. Algo que borra los contornos, que vuelve incierto el paisaje. Una palabra que casi se puede tocar.
Y hay otras:
Susurro, porque hasta la palabra parece hablar bajito.
Abismo, porque al decirla sientes profundidad.
Caricia, porque tiene suavidad.
Silencio, porque parece quedarse quieta.
Desamparo, porque deja una intemperie dentro.
Nostalgia, porque suena a algo que se fue y todavía permanece.
Quizá las palabras más hermosas sean precisamente esas: las que no necesitan explicación porque llevan el sentido escondido en su propia música.
Albacete, 15 de octubre 2026.
María de los Ángeles Díaz-Marta ha sido librera y escribe (madiazmarta@gmail.com).
Descubre más desde Masticadores
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
+ There are no comments
Add yours