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La falta de emociones y el peso de la culpa. by Aneizar L.

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No entraba dentro de mis planes, viajar de un día para otro. El altercado fue rápido, al igual que mi huida. El sábado pasado, mi vecino ponía de nuevo en entredicho a su mujer. Esa señora, sin duda era una heroína. Aguantar a ese mamarracho le daba un puesto para gobernar desde arriba, para mi esa mujer era fortaleza llena de tristeza.
Ese día no aguanté más gritos, el muro en mi cabeza ya pesaba y sin pensarlo me llene de valor y le enfrenté. Muchos dirían que no soy quien para meterme, pero tampoco nadie para quedarme parada. Ese pensamiento fue el que me ayudo a decidirme, y calmarme una vez pasado todo. No dormiría igual por las noches, pero me sentiría mejor conmigo misma.

 El se alteró y una cosa llevó a otra. Agarro un reloj antiguo que sé veía bastante pesado. Forcejeamos, agarré el reloj de entre sus manos y no lo pensé. Y se lo estampe en la cabeza. El sonido del golpe resuena cada día en mi memoria, pero tarareando soy capaz de callarlo. Creí que con un solo golpe el quedaría tumbado en el suelo, no solo dejo la habitación, también dijo adiós al marcharse del mundo de los vivos. La mujer solo sollozaba, pero fue ella con sangre fría tomo las riendas de la situación… Yo me quedé petrificada en el suelo. Era un baño de sangre. Mi vecina, me saco del letargo y juntas nos deshicimos del cuerpo.

—Muchacha, nadie debe de saber esto. Denunciaré el abandono. Y seguiremos nuestras vidas.— Asentí. Pude algo en su rostro, que me llego a dar mucho miedo, solo me marche y la deje sentada en el sofá tomando un café.  Al día siguiente hice mis maletas y huí lo más rápido que pude, en algún momento todo saldría a la luz. Y aquí me encuentro, en una estación de tren, sin encontrar un rumbo, sin dinero y con una gran carga a mis espaldas. Desde ese día el mal nacido de mi vecino, me persigue como alma en pena, «no lo quieren ni en el purgatorio». El y mi necesidad de auto-torturarme, están decididos a perseguirme hasta que pierda la cordura.

Dejo mi bolsa en un banco y espero al tren, está cerca, lo escucho llegar. Se acelera mi pulso por los nervios. Cuento hacía atrás… 3, 2, 1.
El tren ya pasó, la gente se amontona cerca de las vías, yo miro desde mi posición. Me acerco un poco más, oigo gritos de horror y como están pidiendo auxilio. Me asomó y puedo verme, para los ojos de un extraño sería difícil saber que soy yo. Pero logró reconocerme. Creí acabar de esta manera con todo, pero me equivoqué. Ahora la eternidad, unida a la culpa. Me perseguirán por siempre.

—¿Te acuerdas de mí? —Sumando a mi propia auto-destrucción no podía empeorar más. El otro monstruo que empezó todo esto estaría persiguiéndome en la oscuridad y las sombras por el resto de la eternidad.

Aneizar

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2 replies »

  1. Auuuu, tardé varios párrafos en darme cuenta de que es un relato T.T vaya susto me acabo de llevar, el relato genial, muy trepidante y realista, pero la prox avisa porfa, mi corazón y yo te lo agradeceremos xD Un abrazote ^^

    .KATTY.

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