Entrevistas

ENTREVISTA A MAYTE GUERRERO. Madrid, España

Escritora y Colaboradora que publica en Masticadores Infantil y Juvenil

1.- ¿Por qué escribes?

Por pura envidia. Imagina lograr algo tan inmenso como Los miserables o algo tan preciso como un haiku de Borges… “¿Es un imperio / esa luz que se apaga / o una luciérnaga?”. Es algo inalcanzable, claro, pero me gusta pensar que tengo más que ver con Saint-Exupéry que con un político, por ejemplo.

2.- ¿Desde cuando escribes?  ¿Hubo algún momento puntual que te abocó a comenzar a escribir?

No lo recuerdo, imagino que en cuanto pude. Lo que sí recuerdo es un momento clave en que comprendí que primero debía formarme, y lo más parecido que encontré fueron los estudios de Periodismo, los cuales me desanimaron bastante. No quería escribir sobre la actualidad, quería escribir ficción. Por suerte, encontré quien me dijo que entendiera el periodismo como «la mili del escritor»: una apestosa obligación que «te vendrá muy bien para hacer luego lo que realmente quieres». Esa frase y la lectura de los clásicos me posicionaron en gran medida en la vida.

3.- Eres periodista, correctora de profesión y has trabajado siempre vinculada al mundo de la edición, ¿nos darías un titular sobre la literatura actual?

Los libros siguen siendo resistentes a cualquier virus.

4.- Has escrito para adultos y también para niños. Como escritora, ¿en qué mundo te identificas más, en cuál de los dos te sientes más cómoda?

Empecé a escribir para niños cuando me di cuenta de que es más generoso, como lo son ellos. Un adulto puede disfrutar de su literatura; al revés es más difícil. Así que, sin pensar en destinatarios, escribía de manera “infantilizada” porque perseguía la idea de simplificar la forma del mensaje para que el contenido tuviese más potencia. Y, ahora que soy madre, escribo para que mi hija concilie el sueño. Ja, ja, ja… Quizás suene prosaico, pero, en realidad, es el momento más mágico del día.

5.- En tu jornada diaria, ¿cuánto tiempo le dedicas a escribir? ¿Tienes algún ritual antes de enfrentarte al folio en blanco?

No me «siento a escribir» a diario, pero escribo a diario. Creo que era Salinger quien dijo algo así como que se escribe mentalmente mientras se desayuna, mientras se hacen las tareas rutinarias, mientras se camina por la calle… Y que, cuando ya lo tienes escrito en tu cabeza, te sientas frente al papel para que no se olvide. Así que no me enfrento como tal al «folio en blanco»; más bien, fotocopio.

6.- ¿Eres escritor de brújula o de mapa?

Creo que ni una cosa ni la otra. Puede que sea más bien una observadora de estrellas. Miro mucho al cielo, que normalmente está quieto, pero mirar mucho es la única manera de atrapar una estrella fugaz. Porque si tienes que depender de la casualidad…  

7.- ¿Qué te gustaría reseñar sobre tu obra literaria?

Reseñaría los momentos en los que al escribir me sentí menos extraña en el mundo, que han sido casi todos.

8.- Qué piensas sobre las nuevas tecnologías como instrumentos para el escritor. ¿Ayudan o entorpecen?  

Ayudan a quitar hierro al asunto de escribir y, sobre todo, de «ser leído». Democratizan la escritura. Puede que no sean perfectas y depende de cómo las entiendan quien las utiliza y quien las consume. Pero, en realidad, son solo el medio y, si se piensa, no tienen más importancia que la de cumplir su función, como tampoco la tuvo el papel o la voz del trovador.

9.- Publicar en digital, ¿cambia tus métodos de inspiración o trabajo?

Me pide constancia y me crea el hábito, lo cual agradezco mucho. También me ayuda el hecho de que el medio se adecúe al formato que me es más placentero: el relato. Y me ha animado a adentrarme en un terreno que me daban pudor, el poema.

10.- ¿Consideras que acceder el lector que lee en Tablet, ordenador o móvil, en diferentes espacios, por ejemplo, tren, bus, metro, puede favorecer a que seas más leído?

Nunca pienso en quién, cómo y dónde me lee… quien me lea, si es que lo hace alguien. Nunca pienso en el lector porque entiendo la escritura como una fiesta a la que solo yo tengo acceso. Eso me da libertad y no me condiciona. Pero me gusta pensar en que sigue habiendo gente que lee a quien sea, como sea, mientras viaja en transporte público. Durante una larga época de mi vida, pasaba tres horas diarias en esos espacios. Leer me salvó del terrible hecho de perder tanto tiempo en ir de un sitio a otro. Lo convertí en tres horas diarias mínimo de lectura durante años. Fue una gran inversión.

11.- ¿Crees que, durante La Pandemia, la soledad y el aislamiento influyeron en tu red de contactos? ¿Aumentaron tus lectores?

El confinamiento me anuló. Fui incapaz de escribir ni una línea. Fue una época terrible también en este aspecto, de la que, sin embargo, salí llena de energía creativa.

12.- ¿Autoedición o editorial? Piensas que aún hay recelos en contemplar la autoedición para publicar una obra?

Virginia Woolf autoeditaba sus obras. Y otros grandes también lo hicieron. Tampoco es algo que me preocupe. Conozco un poquito el mundo editorial, lo suficiente como para no lo considerarlo relevante. Lo importante para mí es ver la estrella y sentirme menos rara mientras la escribo.

13.- ¿Crees que es acertada la apuesta de Masticadores en la búsqueda de ese lector digital? ¿Qué opinas al respecto?

Creo que Masticadores ha entendido muy bien las claves de la lectura en la actualidad: formatos breves, actualizaciones constantes, pluralidad… Me fascina su diversidad de estilos, géneros, nacionalidades… Aunque ahora el mundo parezca gris, quiero creer que la esencia de la sociedad está más cercana a la paleta de colores de un pintor. Y por ahí va este proyecto.

14.-La participación como escritor en Masticadores, ¿esta siendo positiva? ¿Qué te ha aportado?

Muy positiva. Me ha ayudado a crear un camino, con destino. Muy al principio de mi participación, decidí que no iba a echar mano de escritos pasados, que iba a crear textos nuevos. Y un poco más tarde me di cuenta de que cada cuento nuevo tenía un único destinatario: mi hija. Así que escribo para ella. Ojalá escriba los suficientes como para componer un libro en el futuro que lleve su nombre, que sean sus palabras y le evoque mi recuerdo.

15.- ¿Cuál dirías que es tu seña de identidad como escritor?

Soy una mujer con una lupa. Mirando cosas pequeñas que esconden universos. Y que, para explicarlo, intenta difuminar los límites entre la narración y la poesía. O una científica con unas pinzas. Escogiendo con precisión cada palabra. O una barrendera. Apartando lo que sobra. O una loca. O todo junto. O en realidad, nada.

16.- Háblanos de tu último proyecto. ¿Estás trabajando en algún nuevo en la actualidad?

Por lo general, mis proyectos son globos: siempre están en el aire. Juego mucho con ellos y casi todos acaban explotando o escapando, lo cual no es triste para mí. Puede que sea una escritora rarita. Disfruto en el durante y me preocupo muy poco por que haya un después.

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