
“La princesa está triste… ¿qué tendrá la princesa?” y una foto en blanco y negro de Rubén Darío. Creo que todo comenzó en ese instante; al menos, yo quiero recordarlo así. Mi padre, tecleando en su máquina de escribir y yo, silenciosa, me ponía a su lado y le tendía aquel librito rojo de poemas. Él no sólo me leía la sonatina un día y otro, sino que añadía detalles a una historia que yo veía sin necesidad de apoyos visuales.
También, cada sábado, después de hacer la compra en el mercado de abastos, mi madre y yo pasábamos por la librería para escoger un libro. Llegábamos a casa, me tumbaba sobre la cama y devoraba las páginas hasta el final, ignorando las risas de otros niños en la calle o los dibujos animados de la televisión. A continuación, seleccionaba el vestuario y, hablando sola, escenificaba el cuento en cualquier lugar donde nadie pudiera sorprenderme.
Más adelante, los ensayos de teatro como espectadora precoz, el cine en noches de verano y de invierno, las letras de canciones que inventaba para mi futuro como cantante pop, las buenas maestras que me enseñaron a amar la literatura y el lenguaje.
Me resulta muy difícil saber cuándo y cómo empecé a escribir, qué me llevó a intentarlo. Supongo que existen varios motivos y, entre ellos, está mi timidez, la frustración, una imaginación rebelde y reincidente, mis ganas de expresar, el hecho de que no me bastara la realidad, la agradable y punzante sensación de inmiscuirme en una historia y no querer salir de ella.
Escribir es como respirar. Lo necesito para seguir viva.
Enviaseló a tus amigos:
- Compartir en Threads (Se abre en una ventana nueva) Threads
- Compartir en Mastodon (Se abre en una ventana nueva) Mastodon
- Compartir en Bluesky (Se abre en una ventana nueva) Bluesky
- Más
- Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
- Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
- Haz clic en Pinterest (Se abre en una ventana nueva) Pinterest
- Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
- Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
- Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
- Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
Descubre más desde Masticadores
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.