
Quizás ya no nos importe, ya no recordamos el tacto de la hierba en nuestros pies descalzos, el sol dando de lleno en lo ojos cerrados, el aire denso del perfume de la piel, olvidamos pensar, leer, soñar… Vamos como animales enfurecidos detrás de necesidades que nos han sido impuestas, esclavos sin saberlo, delegando las fuerzas a empresas vanas, vamos muriendo sin vivir mientras el alma empuja al choque constante, discutimos, nos golpeamos porque añoramos el contacto, incapaces de parar, corremos para ir a ningún lado tras la sombra de un sueño inalcanzable, hincamos la rodilla al capital, pagamos el aire con futuro, despertamos con resignación absurda, afrontamos el día con café y pesar. Qué nos ha pasado? Qué sentido tiene revolcarse en el fango, sustentar tantas banderas que reclaman territorios muertos Quiero volver, vuelve conmigo, a la risa sin motivo, a la mirada cómplice, a despertar como niños el día de reyes a besar despacio y acariciar hasta perder el tacto, a descubrir quienes somos, a sentir orgullo, a empezar de cero. ¿Qué me decís? Y si no nos damos por perdidos.