En estos días me impresionan los anuncios de una nueva gran guerra por parte de personas a las que suponemos bien informadas, porque tienen autoridad en el ámbito geopolítico internacional. Algunas veces esos anuncios parecen excesivamente alarmistas o quizás interesados, pero venían a mi cabeza mientras leía el libro de la reconocida economista Mariana Mazzucato «Misión economía. Una guía para cambiar el capitalismo» (Taurus, 2021).
Solo quiero traer dos citas a colación. La primera es muy contundente: «De hecho, la necesidad de ganar es el motivo porque en tiempo de guerra siempre hay dinero disponible; por ejemplo, en las guerras mundiales o en las de Vietnam o Irak. Parece que el dinero se hubiera creado con ese propósito» (p. 180). Me ha traído a la memoria a Carlos V y sus banqueros para financiar sus guerras en Europa —como explicó hace décadas Ramón Carande— y me ha dejado pensando en cómo las ayudas económicas europeas a Ucrania o a Israel sirven para comprar las armas que producen las grandes empresas armamentistas —estadounidenses, sobre todo— enormemente interesadas en fomentar sus ventas de material de guerra.
La segunda, un poco más extensa, dice así: «Las antiguas divisiones políticas se han ampliado: entre nacionalismo e internacionalismo, democracia y autocracia, gobiernos eficientes e ineficientes. Una profunda sensación de injusticia, impotencia y desconfianza en las élites —sobre todo en las élites empresariales y políticas— han minado la fe en las instituciones democráticas. […] La salvación nacional se ha impuesto a la cooperación internacional para satisfacción de «hombres fuertes», demagogos y regímenes autoritarios que pueden aprovechar la corriente de populismo y explotar el clima de miedo» (p. 30).
Es así. Tenemos miedo de una nueva conflagración mundial y desconfiamos de nuestros gobernantes que se apresuran a incrementar los gastos en defensa para intentar así supuestamente garantizar nuestro bienestar (y el suyo). Hay algo profundamente equivocado en todo esto. Frente al manido «Si vis pacem, para bellum«, hay que repetir que si queremos la paz hemos de trabajar en favor de la paz. «La paz tiene una sola arma —escribía Norbert Bilbeny con ocasión del tricentenario de Kant— y es atreverse a pensar».
Barcelona, 23 de abril 2024.
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* Jaime Nubiola es profesor emérito de Filosofía en la Universidad de Navarra, España (jnubiola@unav.es).
Ilustración: Destrucción dejada por la ofensiva aérea y terrestre israelí cerca del hospital Al Shifa en la ciudad de Gaza el 1 de abril. Mohammed Hajjar/Associated Press, New York Times.
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