Extraño a mi hermano.
Probablemente esta noche le escribiré una nota,
una nota no muy larga ni lastimera,
y se la enviaré dentro de una botella de vino tinto.
Le diré que ahora
solo me dedico a observar bandadas de golondrinas
y a examinar el suelo
contando las hormigas que pasan.
Voy a relatarle que si a algo me entrego con fruición,
y a pesar de las amenazas,
es a contemplar las nubes
y a dibujar, luego,
un minucioso registro de sus formas;
a buen seguro le comentaré
cuánto bendigo estas olas
porque a diario rodean mi isla
y la separan de las costas terribles.
Le contaré que frecuentemente
duermo a la intemperie
y que no concilio el sueño
como no sea mirando las estrellas.
Sé que sonreirá indulgentemente
y no le desquiciará mi desgana:
seguramente celebrará conmigo
mi aversión por lo estridente
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Muchas gracias por haber publicado mi texto