sábado, junio 13 2026

CLAUDIA CAPEL. «ANCESTRAS, once escritoras», un libro de cuentos sin ficción. Por María Pizarro

(Desde la sección: Desde otros lugares que también existen.)

Claudia Capel nació en Buenos Aires, pero se considera sevillana de adopción. La conocí hace varios años en los talleres literarios Ars Poeticca, como alumna; y desde entonces mantenemos una relación especial. Como enseñante, debo decir que es generosa, siempre tiene un detalle para cada uno de sus alumnos y alumnas. Además, tuve el privilegio de que me prologara el libro de haikus “La Libertad de la herida”.  Que me proporcionara la confianza para publicarlo; en uno de esos momentos que yo desconfiaba de lo que hacía. Porque los haikus tienen sus cosas. Eso es lo que hace Claudia en sus talleres, darte confianza y sacar lo mejor de cada escritor que se aproxima a ella.  Claudia tiene un bagaje maravilloso, es escritora, traductora de inglés y tiene varios libros de poesía publicados: Animalidad (Premio Juan Crisóstomo Lafinur), Corazones y Maletas, Trigramas, El libro de los Cerezos. Fue subdirectora de las revistas de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, Prisma y Proa, entre los años 2010 y 2017.

Ella domina otro género, la biografía, que trata de una manera especial, como ya demostró en el libro Borges invisible, editado El Desvelo Ediciones en el año 2019, que recomiendo apasionadamente, al igual que ANCESTRAS, once escritoras (Centro Editor 2023) que será del que hoy me ocupe.

La autora con su libro.

Este libro es hermoso por dentro y por fuera: con un fragmento en la portada de un manuscrito de Carmen Conde, de la colección Museo del escritor de Madrid, rodeada con un significativo marco color violeta  Es una linda portada para un buen trabajo de investigación,  que le ha llevado varios años escribir, en el que me voy a centrar en esta ocasión.

La biografía es un género que siempre me ha llamado la atención, por un lado, los años de estudio que requieren, la importancia histórica y por otro, el carácter ensayístico, reflexivo.

Ancestras se lee muy bien, es ágil y está lleno de detalles que te invitan a continuar. Al terminar de leer la biografía de Julia Urquidi, me abordó esa sensación de «quiero más». Porque son muchas, muchísimas las escritoras olvidadas. Porque se tiene conocimiento de su existencia, pero la gran mayoría no son ignoradas. Con muchas de ellas nos quedamos en la superficie.  Son once escritoras y cada una de ellas tiene dedicado su capítulo.

Lo primero que me llama la atención es la palabra ancestras, como Claudia Capel explica en el prólogo introductorio. (Qué mejor que la propia autora para introducir su obra y lo que quiere) Y dice así:

…encuentro un error en la palabra ancestras: no está admitida en el Diccionario. … La palabra admitida es antepasada, menor y no sinónima, porque se refiere solo al Tiempo, mientras ancestra es un tesoro, una herencia, algo que continúa en los rasgos de la descendencia.

No se trata de un libro lleno de datos y con carácter academicista. Claudia, lo define como «un libro de cuentos sin ficción». Y me quedo con ello, por la manera tan sumamente entretenida que nos acerca a las once autoras, en el loable intento de romper el desequilibrio existente entre mujeres y hombres en el ancho espacio de la literatura.

Rosalía de Castro, es una adelantada a su tiempo, «»a pesar de ser llamada delirante o loca, abre camino a la literatura femenina, a mediados del siglo XIX, en español, sesenta años antes de Una Habitación propia de Virginia Woolf, en Reino Unido y mientras que Emily Dickinson escribe encerrada y anónima en su casa de Estados Unidos, y solo consigue publicar unos poemas suelos en periódicos locales y sin firma»

Sitúa a la escritora en el lugar que le corresponde. El término «loca» aparecerá como apelativo de alguna escritora más, como ya veremos. U otras anécdotas tan interesantes como que Rosalía de Castro no acepta el termino poetisa, detalles maravillosos que se pueden leer a lo largo de la biografía de Rosalía y fragmentos de su obra que son una pura delicia:

Una luciérnaga entre el musgo brilla.
Y un astro en las alturas centellea;
abismo arriba, y en el fondo abismo:
¿Qué es al fin lo que acaba y lo que queda?

Once escritoras, que escriben en un mundo de hombres. Aunque la reflexión es la siguiente. ¿Ha cambiado hoy en día?

En 2016 se presentaba a Elena Garro en la faja del libro Reencuentro de personajes como “La mujer de Octavio Paz, amante de Bioy Casares, inspiradora de García Márquez y admiradora de Borges. No hay nada auténtico para celebrar el centenario de su nacimiento.

Detalles como estos son los que se encuentran en este libro, que te hacen reflexionar, además de hacer homenaje a once escritoras imprescindibles, cuál es el papel de la mujer en la literatura en la actualidad.

Es desolador que Octavio Paz no quisiera que Elena publicase sus poemas, que hizo hasta después de su divorcio. Elena Garro, que no se pudo desprender de la historia maldita que la llevaron al exilio con su hija.

Como a Rosalía, a Guiomar, Alfonsina, Carmen Conde,…, se las consideró “locas”, raras. Es curioso.

Alfonsina Storni decide ser madre soltera y vivir de la escritura.  Es una ancestra esencial en el camino literario de cualquier mujer que decide defender su palabra y sus ideas. Hay que conocerla mejor.

María Zambrano, la primera mujer en recibir el premio Cervantes. Claudia recoge algunos fragmentos de sus cartas, que son esenciales para conocer su poética y acervo filosófico, una autora que no aspira nada más que a sentirse libre y amante de los gatos como Elena Garro.

A finales de los 80, la palabra feminista suena extraña, negativa…mientras que la palabra femenina se relaciona con algo bello y confuso “es como una hermosa mirada femenina… Se insiste todavía en mantener a las mujeres en un territorio literario rosa, raro.

A este libro lo hace bonito la parte epistolar consta de una selección de poemas de las autoras, cartas, fragmentos… donde se recoge lo mejor de cada una, detalles significativos; nombra sus obras para que el lector o lectora si lo desea se adentre en toda su obra.

Victoria Ocampo es la primera mujer admitida en la academia de letras de Argentina. Dedica su vida al sueño de la literatura, a defender su libertad y luchar por la igualdad de derechos de hombres y mujeres.

Creadora de la revista y la editorial «Sur», dio un tremendo impulso a la literatura de América y Europa, entre otros La habitación propia de Virginia Woolf.

Fue lo contrario a lo que se esperaba de una mujer de su posición

Las mujeres de mi juventud recibían una educación reducida a lo que del sexo femenino se esperaba: que brillara por su ignorancia.

Zenobia Camprubí, al igual que Victoria, es traductora. Dos mujeres cosmopolitas y libres. Por su dominio del inglés, comenzó a traducir a Tagore poco después que le concedieran el premio Nobel. Fue un pilar fundamental en la creación de su esposo Juan Ramón Jiménez, que no pudo asistir al recibir este galardón, por la desolación del fallecimiento de Zenobia, apenas unos días antes.

Mi esposa Zenobia es la verdadera ganadora de este premio.

En el libro encontramos correspondencia mantenida entre Zenobia y Juan Ramón que hacen del libro una verdadera joya.

Pilar de Valderrama o Guiomar comparte un espacio de ensueño, “el tercer mundo”, entre las once y las doce de la noche cuando se cita con Antonio Machado para pensarse.

La vida de la mujer se limita a casarse y ser madre, a ser pura, inmaculada como una virgen.

Carmen Conde, la primera académica de la RAE, y en su discurso de investidura sentencia:

«Mi ingreso en la academia lo considero una victoria para todas las mujeres, para todas las escritoras, y me alegro por todas y a todas intentaré abrirles las puertas».

Estábamos en 1978. En la actualidad son 7 las académicas. Las puertas están solamente entornadas.

Gloria Fuertes, poeta de guardia. Una poeta diferente y, por esa diferencia, encorsetada en lo infantil. Así es, a pesar de este nombre que resuena, realmente esta “ancestra” es otra gran desconocida. Este capítulo recoge sus poemas más emblemáticos y entrevistas, como ejemplo aquella en la que dice que no le gusta que le llamen “poetisa”

«…tienen la libertad de llamarme así, igual que yo la tengo para que me llamen poeta».

Debo decir, que a mí como niña que quería ser poeta, me marcó sobradamente Gloria Fuertes.

Con Adelaida las Santas y María Dolores de Pablo funda la primera tertulia femenina:  «Versos con faldas», sin duda abrió caminos.

Alejandra Pizarnik, argentina como nuestra autora, tiene un mundo interior. Claudia como nadie explican la simbología de la lila, el jardín, del pájaro

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
qué haré con el miedo

Contiene fragmentos de las cartas con su siquiatra, ese asesino de la poesía, que tanto le cuesta nombrar. Conozcamos el amor de Alejandra de la poesía de Porchia, de su amigo Juarroz.

Como dije al principio me quedé con las ganas de saber más, conocer realmente a Julia Urquidi, la tía Julia.  Y aunque sea imposible encontrar sus memorias volcadas en el libro Lo que Varguitas no dijosi algún día en alguna librería de viejo lo encuentran, no lo dejen pasar. Hay que hacerle justicia.

Este libro se terminó de imprimir el 8 de marzo de dos mil veintitrés, Día Internacional de la Mujer, casi nada.

 

ENLACES:

https://www.instagram.com/claudia.capel/


María Pizarro por Begoña Rosa.

María Pizarro (Córdoba). EspañaPoeta y actriz.

Licenciada en Arte Dramático y Experta Universitaria en Criminología, dedica al trabajo actoral y a la poesía mucho del tiempo que le deja libre el ejercicio de su trabajo habitual

Entre su obra poética podemos encontrar parte de sus versos publicados en Caja de retratos (Ed. Detorres, 2017), Miembro fantasma  (Editores Florentinos, 2015) y Lyrica 75 (Ed. Fragua de metáforas, 2011), así como en diversas antologías y revistas digitales con las que colabora tanto en España como en América. Miembro fantasma, cuenta con una edición bilingüe árabe-español, que fue presentada en la 1ª Feria del Libro Hispanoárabe, organizado por el Circulo CIHAR, y recibió el galardón Solienses 2016, que premia el mejor libro editado en el año anterior.

Le gusta mostrar su poesía desde la oralidad a través de numerosos recitales por todo la geografía española, como las diferentes ediciones de Cosmopoética (el festival literario y artístico que se viene celebrando anualmente en Córdoba, España, desde 2004), en las que combina su faceta poética con la de actriz.

Actualmente coordina el Festival de poesía y arte “Grito de Mujer” y su correspondiente antología digital “Quejío, Córdoba con Grito de Mujer”.


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