13 | Hambre, de Knut Hamsun
Balada de un grumete hambriento
Tal vez si aquellas diez coronas,
si aquel adelantado pago de pasteles
que ensayaste, como un dignatario,
hubiese resultado,
quizá si aquella brusquedad con la bienandante
señorita hubiera sido más discreta,
si el empleado de la casa de empeños de Pilestradet
se hubiese empleado a fondo con todo lo tuyo,
no despreciándolo por usado o sin botones,
acaso si cualquiera de tus artículos
se hubiese valorado con los ojos de Schopenhauer,
o al menos de Franz Kafka,
es posible que si el sueño y el hambre
(o el hambre después del sueño, y antes)
no te hubieran fustigado como a una araña
sin rumbo, delgado como el lomo de una duda,
rotundamente incierto como un solar helado,
es muy probable, casi seguro,
que, de no haber sido precisamente tú,
fueras ahora un habitante más de Cristianía,
y no el último grumete que se enrola
en un mercante, sin carga ni destino,
que ahora zarpa de ti,
de tu existencia.
© félix molina, La prosa en verso, 2024

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