jueves, julio 23 2026

EL JUICIO FINAL SE SUSPENDE POR MAL TIEMPO… O NO by Francisco Javier Fernández

El Máximo Jefe Encargado del Juicio Final dio paso a su despacho en cuanto oyó los golpes sobre la puerta.

– Pase- dijo con voz de autoridad-, no sea tímido- bromeó al ver que era el Primer Encargado del Juicio Final- ¿Cómo va eso?

– Pues- respondió el otro titubeando-, podríamos decir que….

– ¿Que llevamos algo de retraso?- Interrogó incisivo el Jefe-. Si es eso, no se preocupe- continuó quitando hierro al asunto-. Esto es el Juicio Final, porque no vayamos en horario no pasa nada.

– Ya, eso ya lo suponíamos todos. Lo cierto es que ese no es el problema.

– ¿Cuál es entonces?

– Usted recuerda el plan diseñado, ¿verdad? Ya sabe, lo de que primero abrimos la Caja, luego se acaba el mundo y…-hizo una pausa mientras movía la mano derecha en forma de remolino-, viene el Gran Jefe y se pone a juzgar a todos los presentes, ¿cierto?

– Grosso modo era lo acordado- dijo el otro con tono de preocupación-, eso y que tenía que ser hoy.

– Pues es que….la hemos perdido.

– ¡¿No me jodas que se ha perdido la llave de la Caja de Pandora?¡

– Pues no. La llave concretamente no- dijo mientras tocaba su pecho para sentirla colgada de su cuello-. Más bien ha sido la Caja.

El Máximo Jefe Encargado del Juicio Final miró con estupefacción al Primer Encargado sin saber muy bien si tenía que salir de su asombro y gritar hasta que le oyesen los mortales aun vivos, o hacer como que nada había pasado y seguir enfrascado en el Sudoku que estaba haciendo, a la vez que con calma ordenaba que buscasen la condenada Caja. Una cosa o la otra no le iba a librar de tener que presentarse ante el Gran Jefe y dar explicaciones por el retraso.

– Me podría explicar cómo ha podido pasar eso. ¿Quien ha sido el eunuco o los eunucos descerebrados que la han perdido?- dijo mientras ponía un 8 en una de las casillas vacías sin saber si se repetía en el horizontal o el vertical.

– Pues no es fácil de explicar, lo cierto es que suena a broma- contestó el Primer Encargado con una risa tonta, sabedor de que estaba pasando lo peor que podía suceder: que el Jefe contuviese la ira a la vez que se implicaba en el asunto-. Que quede claro que esa gente obró con toda su buena voluntad y…

– Buena voluntad, buena voluntad…. Me alivia oír eso- dijo sarcástico-. Al menos no han sido unos cabrones que han decidido jodernos a todos, sino unos tontos que cada vez que tienen un pico cerebral el hombre llega a la luna y sólo han estado allí una vez- levantó ligeramente la vista del papel para que sus ojos inyectados en sangre no acobardasen al otro y poder tener la versión completa de los sucedido-. Porque se puede perder una llave, pero la Caja de Pandora: 2,50 metros cúbicos de volumen. Sabe lo que significa eso, ¿verdad? Un metro y veinticinco de alto, uno de ancho y dos de largo, con lo que es muy difícil que se te caiga del bolsillo mientras caminas mirando para las nubes- otro ocho en la misma fila, el Sudoku se estaba convirtiendo en una monográfico de ese número.

– Mire, yo se lo voy a explicar como me lo han contado ellos….- trató de quitarse el protagonismo en lo sucedido-. Lo tenían todo preparado, la caja posicionada donde debería estar para abrirla a su hora, pero….

– Pero… ¿qué?

– Qué como anunciaron mal tiempo, con riesgo de vientos y lluvia racheada para la jornada de ayer y de hoy, pues….- buscaba las palabras que no convirtiera lo ocurrido en la mayor cagada de la historia de su organización-, que la vieron muy vieja, en muy mal estado, comida por las termitas y otros insectos, ferruñosa…¡joder! Que la guardaron para que no se jodiese por un mal golpe de aire y todos los males ocultos en ella saliesen antes de hora. Y ahora no recuerdan dónde lo hicieron. Qué si les movieron una pared, qué allí había una puerta que ahora no está, los del attrezzo para el Juicio que no paran de cambiar el decorado, un desastre. Andan por ahí buscándola- concluyó indicando un punto impreciso en el espacio y guardándose de añadir, que para celebrar lo bien que la habían protegido, se habían bebido una o dos (tres, cuatro, cinco) botellas de sidra.

– ¡Yo los mato! ¡Juro por el Gran Jefe que mato a esos cabestros con mis propias manos! ¿Pero quién estaba a su cuidado: Mortadelo y Filemón, Hernández y Fernández, el Gordo y el Flaco?- trató de aguantar el grito pero finalmente no lo logró-. Pero…¿no se dieron cuenta que si esa caja había aguantado miles de años era porque es irrompible? Dígame, inmediatamente, quiénes estaban a su cargo.

– Bueno…-trató de defender a sus operarios el Primer Encargado-, ya sabe lo del dicho: Se dice el pecado, pero no el pecador.

– Ahí tiene razón- dijo a la vez que rompía la punta del lápiz al colocar su enésimo 8 en el Sudoku-, pero al menos me dirá de dónde han salido.

– Pues…son un par de españoles que llevan algunos años entre nosotros.

– ¿Españoles? ¿No les recomendé que alemanes o japoneses? Esos tienen la cabeza más amueblada que una tienda de IKEA, no les sacas de su camino ni con plutonio, tienen menos imaginación que un pez globo.

– Bueno, eso es un mito, yo he trabajado con alemanes y…..menudos son ellos para los descansos y sus horarios, quiero decir que si se ponen mal el tema y vamos con retraso, se van para sus casas y no abren la caja. Y qué decir de los japoneses, con ese orden tan marcial….no, no, no, que se tuercen las cosas y se bloquean hasta que no venga un superior a decirles cómo tienen que hacerlo. Y…

– Vale, me ha convencido…- cortó de mala gana las justificaciones del otro- y qué me dice de los británicos, franceses, norteamericanos o sudamericanos, cualquiera me hubiera valido.

– Para los tres primeros todo es poco, se creen el ombligo del mundo y cada cosa se tiene que hacer a su manera, y los otros…, buena gente, pero siempre llegan muy, muy, muy tarde a todos los sitios. Sé que estoy generalizando con ellos, pero….Cuando el rio suena, es que agua trae.

– Y otra gente de Asia, por ejemplo los indios- había posado el lápiz sobre el escritorio y miraba fijamente a su interlocutor, que tragaba saliva ante sus ojos.

– Mire, la gente de la India son currantes como ningunos, pero van por el procedimiento y ya sabe lo que pasa con la Caja, lleva tanto tiempo sin abrirse que nadie sabe si la llave entra con los dientes hacia arriba o hacia abajo, si no ponemos ese detalle en el proceso…pues se estancan y no hacen nada.

– Musulmanes, judíos, ateos, agnóstico…mira que tienes donde elegir y vas a pillar a dos españoles. ¿Por qué?

– Bueno, me parecen gente seria, trabajadora, un poco a su ritmo, suelen llegar tarde a los sitios, pero dentro de un margen prudencial, además la improvisación es su norma y si algo no va bien durante la apertura, seguro que se les ocurre alguna manera de hacerlo.

– ¡Ajá! Ahora entiendo su elección. Aunque dudo de que haya sido la más apropiada- su tono era conciliador y esto auguraba malos tiempos para los implicados en el asunto. Volvió a coger el lápiz para poner otro 8 al azar, pero se percató de la falta de punta y con tranquilidad lo dejó de nuevo en la mesa-, pero dime una cosa, tú no llevas mucho tiempo aquí, ¿verdad? ¿de dónde eres originario?

– Sólo unos cientos de años y….soy leonés, de León en…

– En España, no me digas más- su voz era suave, melosa. Era hombre muerto, eso lo tenía tan claro el Primer Encargado como que su madre había sido una mujer-. Qué me cuentas de ese mito de que los españoles enchufan a todos sus familiares y amigos para cualquier trabajo….

– Ellos…- tragó saliva, esto sí que era su final- son un primo mío de León y una amigo de Asturias. Muy buena gente, algo despistados, pero grandes profesionales y mejores personas.

– Millones de siglos viviendo para este día, para que ahora vengan tres españoles a jodérmelo todo- dijo el Máximo Jefe encargado del Juicio Final mientras dejaba caer su espalda sobre la silla y cruzaba los dedos de sus manos a la altura de la barbilla-. Por el Gran Jefe, encuentren esa caja y prepárenlo todo para mañana. Yo iré al despacho del antes mencionado y explicaré que el Juicio Final se suspende por causa del mal tiempo; menos mal que a éste le da igual todo, que si no estaríamos realmente jodidos.


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