El mejor encuentro del día
es con mi taza de café,
que me saluda cortésmente
incluso acaloradamente.
Luego me encuentro
con la ducha templada
y con la toalla,
que no sé qué le pasa
pero la encuentro algo rasposa,
diría que hasta áspera
¡menuda es ella!
El tercer encuentro es
con la helada calle,
igual de fría que siempre
ni siquiera saluda,
se lo perdono porque
estamos en febrero, que si no…
Arranco el coche y suena la musiquita
¡qué agradable!
este sí que es entrañable,
no se pone de morros nunca,
es, mi cachorrillo a cuatro ruedas,
obediente, ágil,
hasta diría que me lee el pensamiento.
Este sí que me comprende.
Lo adoro.
Mis mañanas después de él
Son mucho más entrañables.
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