Son dos voces. Únicamente dos. Pero ya es suficientes para generar demasiado ruido.
No son antagónicas pero expresan cosas diferentes.
No obstante, cuando están en armonía te dicen que decir. Rompen con la identidad ficticia que te designaron al nacer.
Pertenecen a una fuerza mucho mayor que tu voluntad y habitan susurrando en un punto medio entre el cerebro y el corazón.
Sin embargo en el momento en que esa armonía se termina, una de ellas te motiva a correr mientras la otra te intenta persuadir para que abandones la carrera.
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