domingo, abril 5 2026

Ciudades imaginarias: Macedonio Fernández & J. L. Borges by j re crivello

El escritor Macedonio muere cuando aparezco, nada diferente a una soga que arrastra dos cuerpos unidos por la impaciencia de la observación y del oficio de escribir. Macedonio es un escritor argentino que ha influido sobre cientos de escritores, desde su confinamiento que es el no-éxito lleva atrayéndonos a su mundo.

Al pasear por Buenos Aires, recuerdo a este ensayista sepultado bajo lo digital y un largo siglo. Nos dice:
“Si distante de los hombres en una ribera remota y salvaje me imagino a un hombre tendido desnudo, cara arriba, en plena siesta contemplando entregado el desenvolvimiento real, concibo bien que en una intensa absorción desaparezcan todas las ubicaciones: sus propios estados y los exteriores.” (2)
Macedonio habla de una áspera región de la vida donde el desembarco del alma es la mayor conquista humana. Y comparto con él la siesta, humilde refugio donde nuestra individualidad es libre.
pero hay otro escritor argentino y tan universal  que nos empuja. Con Borges sueño un paisaje parecido al de Macedonio Fernández. Borges dirá en su momento:

“Yo creo en el Individuo, descreo del Estado. Quizás yo no sea más que un pacífico y silencioso anarquista que sueña con la desaparición de los gobiernos. La idea de un máximo de Individuo y de un mínimo de Estado es lo que desearía hoy” (3)
Entre ambos surge aquel deseado paisaje, una sociedad donde el estado naufrague pues los humanos seremos ya libres y civilizados. En este viaje, estos escritores –y si me permiten me incluyo- nos acercan a la sociedad y me alejan de la fuerte creencia española en el Estado, que por cierto tantos males les ha ocasionado. Un Estado que en esta Pandemia se nos aparece dador de recursos y padre de cada uno, pero detrás de si oculta una manipulación de hacernos creer que sus capacidades son ilimitadas mientras transfiere la deuda a las generaciones venideras. Dicho de otra manera nosotros aceptamos la corrupción moral de comernos dos huevos fritos y los que vendrán solo se comerán medio huevo frito.

Este viaje imaginario toca a su fin, Buenos Aires se aleja cual nebulosa, detrás queda Mother y tal vez algún centinela que da fe de un planeta que sigue su vida confabulado en vivir amando los pequeños ritos. Pero algunos ya sabemos que los ritos pueden esconder a grandes manipuladores.

Tal vez este mini-cuento de Macedonio nos instruya:

“El señor Ga había sido tan asiduo, tan dócil y prolongado paciente del doctor Terapéutica que ahora ya era sólo un pie. Extirpados sucesivamente los dientes, las amígdalas, el estómago, un riñón, un pulmón, el bazo, el colon, ahora llegaba el valet del señor Ga a llamar al doctor Terapéutica para que atendiera el pie del señor Ga, que lo mandaba llamar.

El doctor Terapéutica examinó detenidamente el pie y “meneando con grave modo” la cabeza resolvió:

-Hay demasiado pie, con razón se siente mal: le trazaré el corte necesario, a un cirujano”. (texto de Macedonio Fernández, Un paciente en disminución)

Notas:

Macedonio Fernández (Buenos Aires, 1 de junio de 1874ibid., 10 de febrero de 1952) fue un escritor, abogado y filósofo argentino, autor de novelas, cuentos, poemas, artículos periodísticos, ensayos filosóficos y textos de naturaleza inclasificable. Ha ejercido una gran influencia sobre la literatura argentina posterior, especialmente en Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y Ricardo Piglia. Es célebre por su novela Museo de la Novela de la Eterna, publicada póstumamente en 1967.

(1)Macedonio
(2) http://www.elortiba.org/macedonio.html
(3) https://es.wikipedia.org/wiki/Jorge_Luis_Borges


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