En el capítulo anterior hablábamos de la personalidad de Van Gogh, de aquella hiperimpresionabilidad que lo hacía tan vulnerable a todas las variables del mundo, visuales, auditivas, y que producían “ruido” dentro de sí, usando la actividad pictórica, y la idea musical como remedios para sus dolencias espirituales. Estas características chocaban en gran medida con el carácter de su hermano Théo; no obstante, eran un dúo perfecto, más Théo para Vincent que al revés, en el que la calma del uno, servía como lugar al que recurrir cuando todo era tormenta en el otro.
Como es obvio, el carácter de Van Gogh tendría, sin lugar a dudas, un componente biológico indescifrable, si bien se vio alterado por varios condicionantes que sucedieron a lo largo del tiempo. Todos los síntomas que el pintor manifestaba, eran incrementados entre otras cosas por un uso excesivo del tabaco y del alcohol, siendo más que evidente que nuestro protagonista sufría de un trastorno mental que ha sido objeto de debate durante años y, que a día de hoy, sigue sin estar del todo claro.
Durante su estancia en el psiquiátrico de Auvers-surs-Oise, fue tratado por el Dr. Gachet (un apasionado y amateur pintor) del que se extrajeron varios documentos para analizar el posible trastorno que podría sufrir Van Gogh, tanto por las características de su personalidad, como por la apariencia de sus cuadros.
Más adelante hablaremos de una extraña y particular obsesión de Van Gogh por el color amarillo (y azul), que se haría notar en muchas de sus obras como color predominante e incluso como neblina que da color al ambiente del cuadro. Entre muchos de los diagnósticos considerados para el pintor, se especuló que podría tratarse de una intoxicación por plomo, ya que el tubo de la pintura amarilla (amarillo de cromo, el cual contenía cromato de plomo) podría haber ocasionado esta percepción abusiva del color amarillo en la vista de Van Gogh, además de otros síntomas como malestar, debilidad y abatimiento, e incluso debilidad muscular en las manos, la cual también se demostró a lo largo del tiempo que Van Gogh poseía, dada la fragilidad de su grafía en las cartas y cuadros de su último período.
Otro de los diagnósticos más probados es la intoxicación por digital: la digoxina era un
fármaco empleado para tratar afecciones cardíacas, pero en concreto a Van Gogh fue recetado por su capacidad para aminorar los efectos de las crisis maníacas y/o depresivas. Pero el descontrol de las dosis correctas administradas dio con los efectos secundarios de esta medicina, provocando alucinaciones de tipo visual y auditivo y el desarrollo de la xantocromatopsia, una alteración visual que permitía ver los objetos de color amarillento o con destellos dorados, exacerbado además por el consumo abusivo de la absenta, que también provocaba la visión de halos amarillentos en los objetos.
Sopesando la posibilidad de que padeciese neurosífilis o el síndrome de Mèniere, otra teoría con bastante sustento fue la epilepsia del lóbulo temporal. Este trastorno tiene como síntoma más característico la hipergrafía (escribir extensa o compulsivamente), rasgo detectable en Van Gogh por las más de 700 cartas (y algunas de gran extensión) que le escribió a su hermano Théo; y por último, como otra de las posibilidades, encontraríamos la psicosis, caracterizada por momentos de excesivo entusiasmo, irritabilidad, hipersensibilidad, insomnio, abuso de sustancias y taquipsiquia (aceleración del pensamiento), todos estos compatibles con las características del
carácter de nuestro protagonista.
Para poder ver a Van Gogh como el genio que es, es importante también entender que mientras él pintaba muchísimas de las grandes obras que hoy día admiramos, realmente sufría por dentro. Tanto, que no llegó nunca en vida a hallar el suficiente consuelo, pero quizás de haber sido así, no gozaríamos de su producción artística…
¿Crees que los grandes genios, en el fondo están “un poco locos”?
Cap. 3 próximamente…
@Ángela de la Fuente ensayo
@imagen de Pinterest
Enviaseló a tus amigos:
- Compartir en Threads (Se abre en una ventana nueva) Threads
- Compartir en Mastodon (Se abre en una ventana nueva) Mastodon
- Compartir en Bluesky (Se abre en una ventana nueva) Bluesky
- Más
- Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
- Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
- Haz clic en Pinterest (Se abre en una ventana nueva) Pinterest
- Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
- Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
- Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
- Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
Descubre más desde Masticadores
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.