Al arrullo de las palmeras y del vuelo alegre del mirlo de pico amarillo que, me acompaña en algunas tardes de soledad, aparece el poema.
MAR
Oh, mar
Que dejas en mi boca,
El salobre sabor de mis recuerdos,
Mientras la blanca caracola,
Guarda en su corazón tantos secretos.
Me llevaste hasta ti sin conocerte,
Sin saber de tu fuerza arrolladora,
Del destino que regresa a tus orillas,
Calma, pasión, ola tras ola,
Quiero fundirme,
Contigo para siempre,
Convertirme en sirena, delfín o pez alado.
Que tus aguas cálidas me invadan,
Con la urgencia de un campo conquistado,
Quiero que tu inmensidad sea mi tumba,
Insondable, transparente,
Con un azul amanecer rompiendo en tus orillas.
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