martes, septiembre 1 2026

EL ÚLTIMO VIAJE by Rosa Balbuena

Los viajes en tren siempre me recordaban a mi padre. Era una fiesta el día que cogíamos el tren para irnos a ver el río en su nacimiento. Aunque no lo hacíamos muy a menudo, quedó marcado en mí hasta el punto de añorarlo.

Era una fantasía que en mis sueños se repetía de vez en cuando.

Desde que mi padre falleció no he vuelto a viajar en tren. Decidida, tal vez, a continuar mi vida sin él, pensé en volver a montarme en uno, como lo hacía con él cuando era niña.

Me subí al tren esperando, quizás, el viaje más emocionante de mi vida. Esta vez, el viaje sería más largo, cruzaría el país en uno más moderno. Tenía todo bien preparado; los billetes, la maleta, el libro para leer durante el trayecto, una rebequina fuera, por si había aire acondicionado. En fin, todo lo que se me había ocurrido para tener un trayecto feliz. El corazón me votaba en el pecho.

La sonrisa no se me borró de la cara hasta un buen rato después de haber arrancado de la estación. Estaba entusiasmada

Tras unas cuantas horas de traqueteo continuo, el cuerpo se negaba ya a seguir en la misma posición y, aunque a veces, me levantaba y paseaba un momento por el vagón, el cansancio hacía mella en mí.

Cuando, por fin, apareció la última estación, al apearme, supe que había llegado a mi última estación. Ese había sido mi último viaje en tren. Decisión tomada.


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