Raquel Gil Espejo es diplomada en Magisterio de Educación Especial por la Universidad Ciencias de la Educación de Córdoba. Actualmente, trabaja como Especialista en Igualdad en el Ayuntamiento de Añora, su localidad natal.
Como novelista, es autora de Selecta, el sello de romántica de Penguin Random House, donde ha publicado la serie romántica erótica «Inmarcesible», la bilogía romántica erótica «Enredados» y la novela En otra piel. Así como las novelas históricas Entre la piel y el alma, Bajo el Puente de Rialto, El perfume de los céfiros y la saga de las «Hermanas Atwood», ambientada en el Londres victoriano.
Como poeta, forma parte del movimiento internacional Grito de Mujer, así como del Encuentro de Poetas por la Paz que se celebra cada año en Villafranca de Córdoba o del Encuentro Internacional de Poesía Ciudad de Cabra; entre otros. Del mismo modo, participó en el II Encuentro de «Poetas de Los Pedroches». En el año 2017 editó su primer poemario, Te olvidaste de Blancanieves. Es jurado del Premio de Poesía «Hilario Ángel Calero» ciudad de Pozoblanco. Raquel es miembro de la Academia Española de Literatura Moderna.
Su mente inquieta y su pasión por la escritura hacen que siempre esté inmersa en un nuevo proyecto literario.
M.P.: ¿Qué te traes entre manos en este momento, poesía o novela? Cuéntanos un poco cómo es tu día a día como escritora.
R.G.: Recientemente, he terminado una nueva novela y en estos momentos me estoy tomando un descanso, merecido, creo; aunque ideas para nuevos proyectos no me faltan. Cuando escribo, no tengo filtro (sonríe). Siempre me sucede lo mismo: me digo a mí misma que me lo voy a tomar con pausa. Sin embargo, comparo mi labor como escritora a aquella que realiza un lector o lectora que se apasiona y que no puede parar de leer al quedar atrapado entre las páginas de un libro. Yo soy así como escritora, me sumerjo tanto en la historia que estoy entretejiendo, que me atrapa y no puedo dejar de avanzar, de hacerlos avanzar a ellos, a mis personajes.
Al tener un trabajo de mañana, reservo las tardes, o las horas que tengo libres, para dedicarme a la mayor de mis pasiones: la escritura. También aprovecho el fin de semana siempre que puedo. Lo cierto es que puedo pasar más de siete y de ocho horas escribiendo. Sentarme frente al ordenador, saber que voy a comenzar una nueva historia, que voy a continuar creando vidas, otorgando personalidades y navegando entre las pasiones más humanas es, sencillamente, maravilloso. De momento, no he sufrido el conocido como «síndrome del folio en blanco», aunque sí es cierto que le doy miles de vueltas al prólogo, a ese arranque que tiene que ser lo más atractivo posible de modo que capte la atención del lector, que lo atrape, que lo lleve a querer saber más y más.
M.P.: El feminismo ha denunciado el amor romántico, que ha limitado a las mujeres a lo largo de la historia; y que este tipo de amor ha sido incluso justificación de la violencia de género, por el ideal de un amor para siempre. ¿Cómo son las protagonistas de tus novelas? ¿Cómo es la novela romántica escrita en la actualidad?
R.G.: Mis protagonistas son mujeres con fuertes personalidades, con un marcado carácter, valientes, que se valen por ellas mismas. Lo que quiero decir es que no necesitan la figura de un hombre para sentirse realizadas, aunque es justo decir que ellos no son hombres posesivos o machistas, en absoluto. No es la idea que quiero transmitir en mis novelas. No me vale el amor tóxico. Pretendo que mis personajes tengan una relación de igualdad, que los dos amen, que los dos den cariño y lo reciban, y que no haya tensiones indeseadas más allá de las que puede desencadenar un malentendido, una separación temporal o una riña de pareja, ¿quién no la ha tenido?
Como ejemplo, en mi novela Entre la piel y el alma, ambientada en la Sevilla del siglo XVI, Ximena, su protagonista, es una joven negra, hija de esclava, que posee un amplio conocimiento sobre hierbas medicinales y sanación.
En cuanto a la novela que se escribe en la actualidad, creo que hay tantos subtipos como personas las escriben. Cada escritora o escritor tiene una visión del amor, de las relaciones, de los tópicos, de cómo debería ser y de cómo es en realidad… Yo misma trato la temática de diferente manera, dándole una visión distinta, dependiendo, por ejemplo, de la edad que tengan mis protagonistas. Lo que sí es cierto es que se aleja de esa visión de amor romántico que se tenía en épocas pasadas. Sinceramente, pienso que sí puede haber un amor para siempre, lo que no vale es un amor que subyugue a la mujer.
M.P.: ¿Qué te ha aportado tu trabajo como especialista en Igualdad en el ayuntamiento de tu pueblo? ¿Cuál es la situación de la mujer rural, bajo tu punto de vista?
R.G.: Una visión más global de la situación de la mujer rural; pero, por encima de todo, he podido comprobar que desde el Ayuntamiento se sigue y se persigue una política en la que la igualdad entre mujeres y hombres sea su eje vertebrador. El Consistorio integra la perspectiva de género en todas sus acciones.
Es cierto que la mujer rural tiene menos oportunidades que aquella otra que vive en la ciudad en términos de empleabilidad y, quizá, también en otras áreas, como puede ser la recreativa. No obstante, es justo decir que en pueblos como Añora se viene trabajando desde hace años en la incorporación de la mujer al ámbito laboral, así como en la puesta en marcha de actividades que les permitan desarrollar sus potencialidades. Lo que está claro es que la lucha por una igualdad real tiene que tener su reflejo en el medio rural, y esto nos debe llevar a aunar esfuerzos para que las mujeres dispongan de opciones que las lleve a quedarse en su entorno con la seguridad suficiente que les garantice un bienestar personal, laboral y familiar.
M.P.: El pasado año organizaste una actividad para el Festival internacional Grito de Mujer en Añora, por cierto, que resultó muy bien, con gran la afluencia de público. ¿Cuál fue tu experiencia? ¿Crees que a través de la poesía y el arte cala de mejor manera el mensaje feminista y reivindicativo?
R.G.: Fue una experiencia muy gratificante, por el acto en sí y su importancia. También, cómo no, por las compañeras y compañeros poetas que se prestaron a acompañarnos en un acto tan simbólico y, por supuesto, por la cálida acogida que nos brindaron mis vecinos, haciéndolo aún más grande.
Pienso que el movimiento Grito de Mujer es muy necesario, no en vano une a mujeres y a hombres de muchos países en torno a la defensa y puesta en valor de la figura de la mujer. En cuanto a la poesía, al igual que el arte, y atendiendo a tu segunda pregunta, mi respuesta es: rotundamente, sí. Acercar una temática tan importante y tan trascendental, si me lo permites, a una parte de la población que, quizá, no está tan familiarizada con la misma, es vital. Siempre digo que el término feminismo está muy mal entendido, no sé si por falta de pedagogía o porque aún pervive esa idea rancia del patriarcado en buena parte de la población. Feminismo es sinónimo de igualdad y reivindicar el papel de la mujer en todos los ámbitos debería ser tarea de todos; aunque, en un mundo utópico, debería ser algo normalizado, algo natural, la norma.
M.P.: Me gustaría que comentaras sobre un tema que me preocupa: la despoblación de nuestros pueblos, y en concreto nuestra comarca, Los Pedroches. ¿Se debería apostar más por la mujer en el ámbito laboral? ¿La decadencia agrícola ha afectado a las mujeres?
R.G.: Tristemente, la Comarca de Los Pedroches no está exenta de esta problemática y viene sufriendo una incesante pérdida de población que pone en peligro el futuro de muchos municipios. Frenar este hecho ha de ser uno de los principales objetivos de todas las administraciones públicas. Por ello, es prioritario trabajar en la desaparición de la desigualdad entre mujeres y hombres, ya que las mujeres son una parte esencial para luchar contra esta despoblación. Es cierto, se debe apostar más y más por la incorporación de la mujer al ámbito laboral; hecho que, como ya he referido, cobra aún más significado en el mundo rural, por la falta de oportunidades.
ienso que la decadencia agrícola está afectando tanto a mujeres como a hombres. Por un lado, las crisis que venimos atravesando en los últimos años, por diversos motivos, y, por otro, la tecnificación, han hecho que la mano de obra sea menor que en épocas pasadas, por lo que la posibilidad de crear empleo es prácticamente inexistente. A esto hay que añadirle la estacionalidad que, en gran medida, supone dedicarse a esta actividad que la mujer ha venido desarrollando en paralelo al trabajo en el hogar. Creo que el envejecimiento en el sector, al que apenas se dedican personas jóvenes, también es un hándicap y una problemática que hay que abordar. No podemos permitir que el mundo rural agonice.
M.P.: La población rural, cada vez más envejecida y falta de recursos, propicia que las mujeres en los pueblos se dediquen al cuidado de los hijos y los mayores. El trabajo doméstico se sigue considerando como no productivo. La falta de perspectivas laborales es un hecho para las mujeres del ámbito rural. ¿Sería positivo que se reconocieran las labores de las mujeres en el hogar a través de un salario?
R.G.: Por supuesto. Creo que es esta una reivindicación que se viene haciendo desde hace años. El tiempo que las mujeres dedican a trabajos sin remuneración casi duplica al de los hombres y estos, cómo no, engloban el cuidado de los hijos y de las personas mayores. De hecho, el trabajo de cuidadora parece destinado, casi en exclusiva, a la mujer. Sin duda, que se hable del tema ya es un avance, pero siguen existiendo estereotipos que son determinantes en la distribución de las labores, y son estos los que hay que abordar y atajar.
Y, para terminar, volviendo a tu novela, la defines como romántica erótica. ¿Hay que reivindicar el papel de la mujer en el erotismo? ¿Cómo afecta el patriarcado a la expresión de la sexualidad de las mujeres?
R.G.: No todas mis novelas pertenecen al género erótico, solo lo hacen algunas de ellas (Trilogía Inmarcesible, bilogía Enredados y En otra piel). El resto son novelas históricas y contemporáneas. Si bien es cierto que en la Serie Hermanas Atwood, ambientada en el Londres victoriano, sí aparecen escenas de las consideradas hot.
Más que reivindicar, creo que la mujer debe ser libre para vivir su sexualidad como mejor le plazca. ¿Por qué coartarla o por qué coartarse? Es absurdo. Pienso que esos clichés arcaicos que tanto han mermado a la mujer, a la que tan ligeramente se ha insultado e incluso enjuiciado por el simple hecho de vestir con ropa considerada provocativa en algunos de los sectores más conservadores de la población o por querer disfrutar del sexo con esa libertad que sí goza el hombre, deberían ser cosa del pasado. Las mujeres aprendemos, o aprendíamos, una sexualidad puesta a disposición y servicio del hombre, y he aquí donde aparece la palabra patriarcado en relación a este tema. Me atrevería a decir que algunas barreras se van derribando y que la conciencia colectiva comienza a tener más amplitud de miras respecto a la libertad sexual de la mujer. No sé si es real o si tan solo obedece a mi deseo personal. Sé que suena bonito, que debería dejar de ser una utopía y también que aún hay camino por recorrer. En cualquier caso, la propia mujer, en primera persona, debería rebelarse contra ese patriarcado que aún continúa pretendiendo dirigir, y dirigiendo en muchos casos, su vida y su destino; y, por ende, su libertad. Y si necesita herramientas para lograrlo habría que proporcionárselas. Sé que en ciertos sectores de la población y en determinados países no es tan sencillo, pero va llegando la hora de despertar como sociedad y de que la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, en cualquier ámbito de la vida pública y también privada, no se limite a quedar plasmada en el papel sino que alcance esa realidad tan necesaria y tan merecida.
ENLACES DE INTERÉS:
Página de autora de Penguin Random House: https://www.penguinlibros.com/es/103591-raquel-gil-espejo
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Instagram: raquelgilespejo_
Twitter: https://twitter.com/RaquelGilEspejo?t=H3d5AfQXJIcTxSuN4lt9ZA&s=09
PORTADAS DE SUS LIBROS:

Licenciada en Arte Dramático y Experta Universitaria en Criminología, dedica al trabajo actoral y a la poesía mucho del tiempo que le deja libre el ejercicio de su trabajo habitual
Entre su obra poética podemos encontrar parte de sus versos publicados en Caja de retratos (Ed. Detorres, 2017), Miembro fantasma (Editores Florentinos, 2015) y Lyrica 75 (Ed. Fragua de metáforas, 2011), así como en diversas antologías y revistas digitales con las que colabora tanto en España como en América. Miembro fantasma, cuenta con una edición bilingüe árabe-español, que fue presentada en la 1ª Feria del Libro Hispanoárabe, organizado por el Circulo CIHAR, y recibió el galardón Solienses 2016, que premia el mejor libro editado en el año anterior.
Le gusta mostrar su poesía desde la oralidad a través de numerosos recitales por todo la geografía española, como las diferentes ediciones de Cosmopoética (el festival literario y artístico que se viene celebrando anualmente en Córdoba, España, desde 2004), en las que combina su faceta poética con la de actriz.
Actualmente coordina el Festival de poesía y arte “Grito de Mujer” y su correspondiente antología digital “Quejío, Córdoba con Grito de Mujer”.
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