Recogía cada tarde por Chechu López

Estimated read time 1 min read

Recogía cada tarde,
con sus manitas amarillas,
minúsculos trocitos de carey
en la fuente de colores
donde los yonkis lavan sus jeringuillas.

Se tumbaba a dormir, soñaba
peces de ojos vueltos,
cangrejos caminando hacia delante,
estrellas de mar de mil patas
y corales pintados en los desiertos
de su interior.
Las esquinas donde mean los borrachos
era su Hotel Plaza particular.
La niña mujer con cara de vieja
dejó su vida entera
dentro de un carro de supermercado.
Sentada en un banco del parque,
hacía pajaritas de papel
que nunca volaban
y barcos que no navegaron
más allá de la puntera de sus zapatos.
La niña mujer con cara de vieja
se marchó para siempre
a buscar trocitos de carey,
a nadar con peces de ojos vueltos
a perseguir cangrejos que caminan
hacia delante
a hacer volar pajaritas de papel y navegar
en barcos que no iban a ninguna parte.
Qué importa —se la oyó decir—,
seguro que su carmín es más dulce
que todos los besos

que vendí a los viejos del parque.
Se fue.
Nunca supe su nombre.

@Chechu López poema
@Imagen Pinterest


Descubre más desde Masticadores

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

You May Also Like

+ There are no comments

Add yours