Hace unos pocos años, en la noche del 31 de diciembre, escuché esta frase que me dejó pensando: «La tristeza es exceso de pasado; el estrés exceso de presente; la ansiedad exceso de futuro». Me pareció del todo clarividente y la repetí a muchos en esos días. En los tres casos —tristeza, estrés, ansiedad— se trata de ‘excesos del yo’, que crece desmesuradamente hasta robar por completo la alegría, la paz y la serenidad que deberían reinar en nuestro corazón.
Para evitar esos tres excesos —que inevitablemente llevan a la soledad— lo inteligente es centrar la atención fuera de uno mismo, esto es, en las demás personas; especialmente en aquellos que están presentes a nuestro lado o que, si están lejos, viven en el presente —y podemos contactar con ellos— y no en el pasado o en el futuro.
Al prestar toda nuestra atención a las personas que tratamos les regalamos nuestra presencia, nuestra afectuosa compañía. Alguien dijo que quizá por esto a los regalos se les llama también «presentes» porque hacen presente en nuestro corazón el cariño de quien nos regala.
Premià de Dalt, 28 de diciembre 2024.
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* Jaime Nubiola es profesor emérito de Filosofía, Universidad de Navarra, España (jnubiola@unav.es).
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