miércoles, julio 29 2026

ENLORQUECIDA by Mayela Paramio

Amanece y escucho a Lorca en labios de Poveda. Las guitarras cimbrean sus cinturas enloquecidas por los sones ancestrales del tafetán volandero del alma. Las antiguas palabras cobran vida, el verbo se hace carne y emana un hálito sagrado de palomas. La profecía se entrega enfebrecida: se rasgarán los cimientos del templo.

Abran ya los confines, sacudan lo mezquino en las ventanas, que llega la palabra en sangre viva. Saquen los nardos puros en retama escondidos y griten la alegría ennardecida del blanco torrente de la libertad. Cieguen los escondites porque quiero recorrer la faz del mundo sin cadenas ni senderos oscuros sino envuelta en el cabello nacarado de la argenta de la luna llena. Mi pecho se abre en vórtice de vientos liberados y un corcel andaluz relincha con sus crines nocturnas y la furia contenida en pezuñas metálicas al bañarlas en el reflejo cristalino de plata. Yo no subiré a él pues uno solo formamos en el trote. ¡Oh, ritmo de músicas híbridas flamencas! ¡Son de crines virginales de adelfas en mis venas! ¡Oh, mar bravío de espumas luminosas! Me sumaré a su voz de torbellino alado.

Se fundirán los yunques y cadenas y en un sentir homérico, abrazaremos juntos la humanidad de los niños en flor que antaño fuimos y la haremos crecer en risa plena de lirios encendidos en auroras y, al unísono, los tambores del alma traducirán al mundo que vivimos.


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