No suelo escribir reseñas de libros, pero «Nunca más», de Emecé Condado lo merecía. No sólo porque la autora quiere saber de ti antes de dedicártelo, sino porque tras leerlo no me ha dejado igual. De hecho, ayer me dije que nunca más iba a dejar que el tiempo dicte los ritmos y me hizo salir a correr de nuevo tras tres meses de estar en barbecho.
Creo que he pasado por todos los estados de ánimo según iba leyendo el libro. De la alegría y utopía de cuando era joven por ese mirar bonito hasta la rabia o la impotencia. De la excitación a la pena. De acabar un capítulo y no saber si parar, y dejar que se asentaran las emociones, o correr a leer el siguiente.
Muchos personajes, o quizás sólo uno. Uno mismo. Una letra simplemente puede cambiarlo todo, y llevarte de subir al cielo a morir paso a paso camino del infierno. Me ha enfrentado a mis tinieblas, mi fe, mis valores y prejuicios. Me ha hecho desear experiencias que no he tenido, y abrir los ojos a otras que por desgracia se cruzan a diario ante mis ojos.
Lo he leído hacia delante, pero también hacia atrás, y he acabado haciendo algo que me cuesta mucho: subrayarme frases. Frases de un personaje que podría ser yo, o alguien que conozco. Frases que me han sugerido posts en un blog, y reflexiones a diario.
El ritmo es perfecto y el lenguaje transcurre entre la riqueza y la dulzura y lo crudo de las palabras que nos escupimos en lo cotidiano. Ninguna desentona, y logra que te sientas atrapado como si salieran de tu propia cabeza o tu boca
Tiene de todo. Personajes tan reales que se huelen y te duelen. Entornos familiares que lo impregnan todo y que parecen justificar cualquier cosa que suceda. Modelos clásicos de familia y modelos actuales de relaciones apresuradas. Amor, y sexo. Sexo a la antigua y sexo salvaje, que parece que nos asusta. Al final todos tenemos formas de expresar las emociones. La violencia es una. Los sentimientos o la palabra otra. El sexo, tabú todavía, al menos entendido como algo más que un objeto a consumir, otra manera de relacionarnos y expresar lo que no podemos hacer de otra forma. Pero el sexo no es un recurso literario ni un reclamo morboso, forma parte de los personajes y la vida, en todas sus variantes, más convencionales y más actuales, pero de tantas formas como personas, y por tanto natural, sano a veces y tóxico o inadmisible otras.
Anhelos personales, y anhelos de una sociedad que se desangra y consume en miles de dramas y situaciones que a veces son invisibles y a veces ocultamos bajo la alfombra. Y mensajes que cualquier padre debe atender: cómo vivir relación de pareja, los embarazos, los cambios en la mujer, en los hijos. Cómo descubrir las fases por las que pasa una persona, quitando egoísmos y evitando buscar fuera lo que no ves «en casa». Valorar y ayudar a valorar, educar en el respeto y no en la humillación y no permitir que nadie acompleje a nadie.
Ha sido como mirarme al espejo para ver si alguien al verme diría «nunca más». Me ha hecho querer insultar, golpear y llorar por la conducta de algunos personajes. Si, he llamado cabrón o hijoputa a alguno.
He descubierto que hay Vampiros emocionales que desangran a las personas, a su pareja. Que hay seres mágicos que no distinguen de sexos, sino de personas y pieles y saben mirar en tu interior. Y miran bonito.
Que el sexo puede formar parte no solo de una relación de pareja, aunque creo que la autora es una adelantada a nuestro tiempo. Todavía ciertas conductas exigen prudencia y suelen acabar en malos entendidos. Pero lo plantea con valentía y te hace pensar muchas veces durante el libro «¿Y si yo …?»
Siempre había escuchado hablar del lado izquierdo y derecho del cerebro, pero he empezado a pensar en ese cerebro inferior y superior que a veces guía más nuestros actos. Unos actos que estos personajes demandan a diario. Más que la tan afamada empatía. Una empatía que anula nuestros filtros no puede ser la única guía.
En resumen, un libro que denuncia pero que te reclama. Un libro para aprender a conocernos y reconocernos desde dentro, porque luego la vida te ofrece lo que has estado buscando (como Google cuando te sugiere cosas) y no lo que necesitas.
Un libro que te hace mirarte al espejo, como hacen muchas de sus mujeres personaje, no para ver las imperfecciones o las marcas que la vida deja, sino para descubrir el alma que habita en cada ser humano, y no pasear por la vida como si fuera un valle de lágrimas.
El tiempo a veces descoloca. He tardado en leerlo y he necesitado mis tiempos. Como profe de mates me han encantado esas referencias a conceptos matemáticos que me hacen identificarme más aún. Y al final como la lemniscata que simboliza el infinito que va y viene, llega la Elecé que es la vida compensada, el «no hay mal que por bien no venga», como las oportunidades tras la debilidades de un DAFO.
Leerlo descoloca, y ya no sabes si tienes una vida o dos o mil. Cuál deseas vivir y cuál que muera. Qué letra de tu nombre falta y cuál sobra. Descoloca sí, y recoloca después.
Al final me quedo con la idea de mirar bonito. Y sentirse mirado así. Leer bonito porque te escriben un libro bonito a ti, más allá de una dedicatoria tan especial como única. La letra de la compensación por tantos libros que no cuentan nada, ni te hacen desear nada. Vida, sentimientos y el sexo como nexo, pero tan distinto de ese sexo que vende la sociedad de hoy que me ha hecho redescubrir su importancia. Me quedo con ese llenar sin ocupar sitio, a prescindir de prejuicios ya sea por una página de contactos o por cómo te trata la vida. Lo importante de quedarte con quién te mire bonito, venga de donde venga, y le pase lo que le pase. Sin verse pero sabiéndose.
Y me ha pasado algo que no me ha ocurrido nunca. Al acabar el libro y pasar a los agradecimientos se me ha puesto la piel de gallina. Sin más. Creo que escribes bonito.
Tras leerlo espero que Nunca más pasen ante mis ojos situaciones a las que no dar respuesta. Que Nunca más me sienta muerto en vida porque la vida se abre camino. Que no hay sexo débil, y que no hay justicia hasta que algunas actitudes Nunca más vuelvan a ocurrir a nadie.
Enlace al libro: libros.com
Enlaces a la autora: Instagram y Facebook
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