Es fácil ser la estrella que más brilla en ese cielo en que tan solo habitan dos.
No es difícil pagar todas las cuentas si los restaurantes son los tuyos.
¿Qué mérito tiene ser el más rápido si todos los caballos han sido robados?
Desea que no muera esa estrella,
que no precinten tus cocinas,
que sin aviso previo una nueva curva en tu recto camino te recuerde que tu
destino siempre tiene una fecha de caducidad y que puede que en cualquier
momento retumbe ese disparo en el pie antes de que la noche se fugue con el
amanecer.
Antes de eso, abrázala, cocina para ella y luego, luego déjala correr.
@El Poeta Zeb poema
@Imagen Pinterest
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