Siempre he mirado
en la profundidad
de una mirada quieta
y en ella he descubierto
los amores perdidos;
por las dudas de la incomprensión,
por las decepciones escritas
en el calendario de la vida,
por las pasiones disfrutadas
en las eternas noches
de deseos incontrolados.
He mirado con la mirada perdida
en el confín anverso
del horizonte quebrado
de una mirada inquieta y perturbada,
y he hallado en su reflejo;
las emociones vividas
de los instantes de esos momentos
en la memoria, surgiendo
los suspiros perdidos
en la desesperación
de las horas pausadas
donde pasión y deseo
se desvanecían
en las prisas apuradas
de una decepción afligida.
La mirada no miente.
La mirada verdades oculta.
La mirada palabras tiene.
La mirada sonrisas engaña.
La mirada dolor disfraza.
La mirada pena esconde.
La mirada sincera;
lagrimas derrama
por la alegría de un instante,
por el dolor
de un momento sin infinito,
por el sufrimiento
de una vida que se apaga.
La mirada muestra
en el soslayo esquivo
de un minuto sereno,
el reflejo sin mascaras
de una realidad clara
oculta en el engaño
y a la verdad diáfana
de un nítido silencio
que no miente.
@Pippo Bunorrotri.
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