CELEBRANDO EL DÍA DEL LIBRO
Desde el año 2021 en que -precisamente en el mes de marzo y como homenaje del Día de la Mujer- un grupo de escritoras leonesas y otras personas del mundo de la cultura, bajo mi coordinación, sacábamos a la luz el primer acercamiento bio-bibliográfico a una interesantísima poeta berciana que con el tiempo se ha constituido en otro de esos nombres importantes que añadir a las mujeres ligadas a las generaciones del 27 y quizá del 36, son muchas las cosas que han ido sucediendo en torno a ella.
Tres libros publicados y muchos artículos descubriendo diferentes aspectos en torno a su obra y, sobre todo y lo más emocionante, el acercamiento de mucho lectores que poco a poco la van conociendo y descubriendo, dejándose sorprender por la belleza de sus versos, por su calidad y también por ese olvido en el que hasta ahora ha estado sumergida. En algunos de esos lectores ha provocado el impulso de dedicarle sus propias palabras, como un personal acercamiento y reconocimiento a lo que ella les está aportando, es el caso de Carlos Cubeiro que, desde tierras gallegas a las que también estuvo unida Manuela tanto por docencia como por cercanía personal, le dedica -al hilo de la frenética actividad de visibilización que estamos llevando en los últimos tiempos- un hermoso texto.
Con su permiso, he decidido compartirlo en esta sección, aprovechando que el pasado 23 de abril fue el Día del Libro (¿qué mejor fecha para recordarla que esta?). Y es que, si hay un objetivo fundamental en el proyecto emprendido, además de dar a conocer su poesía al mayor número de rincones posibles y a todo tipo de público, es que este genere sinergias que permitan poner de manifiesto todo lo que tiene que aportar hoy en día la poesía que nos dejó en su momento.
Este es el texto que hace apenas unos días, nos/le regalaba Carlos a través de su página de facebook. Con el mismo nos demuestra lo atento que ha estado y sigue estando a todo lo que vamos publicando sobre ella, no solo esbozos de sus poemas, sino también todas esas entrevistas escritas o de radio y televisión en las que he ido volcando pinceladas de su vida y obra. ¿Y qué mejor que celebrar con él un día tan especial para quienes leemos y escribimos como es el Día del Libro? Aquí nos queda.
DESDE MI ESTRELLA
Estaba escribiendo, quizás también con mi mente en uno de esos encuentros poéticos dedicados a la poeta y maestra cacabelense Manuela López García, cuando sin saber como, comenzaron a hacerse visibles, cada vez más y más en aquel folio en blanco con tinta negra estas palabras que ahora transcribo letra a letra:
Un frío día de Enero, cubierto de grises, mi cuerpo se cansó de andar y andar caminos, me acosté y en ese justo instante sin darme ni cuenta no era yo.
Creo recordar que tenía un bello sueño en el que aparecía paseando con mi primer amor, el que luego sería mi esposo, por las calles de Cacabelos y a la orilla del río por un agradable camino, sintiendo los trinos de las pequeñas aves, percibiendo el aroma de las flores. Para mi sorpresa y en medio del puente mayor que cruza el Cúa, desaparecía tras lo que parecía polvo que levantaba el aire matutino. Desaparecíamos los dos entre la gran polvareda.
Recuerdo una tarde de mucha tristeza, podía percibirla mientras, convertida en una nube blanquecina, viajaba a través de las galaxias a mi destino, la que sería mi casa definitiva. Sorpresa, al pasar delante de los miles de brillantes luceros pude ver a mi amor primero, a José, mi marido y padre de mi primer hijo. Allí estaba solo y triste, pensaba en mí; lo supe al escuchar de él unos versos llenos de melancolía que recitaba para sí mismo y en los que aparecía mi nombre. Sin embargo no nos podremos comunicar.
Desde mi estrella, esta a la que alguien le puso mi nombre, puedo ver todo aquello, puedo ver lo que he deseado, conseguido unas veces y otras no. A cada momento recito de memoria mis antiguos poemas, los nuevos que mi corazón me dicta y así paso esta otra vida, admirando cada brillo único de los luceros que me rodean y que me arropan.
Hace un tiempo que escucho mis versos en otras voces y me gusta, me gusta mucho. En mi vida terrenal he publicado varios libros, pero al escuchar esos versos acompañados de esas notas mágicas a la guitarra unas veces, otras al piano, la bandurria, el laúd o el arpa, igualmente maravillosos, siento una sensación para la que me faltan las palabras. Escucho los versos desde aquí de la manera más nítida jamás imaginada. Desde que dejé ese mundo, ahora vuestro, veo que hay cosas mejores y peores, pero algo que me emociona de verdad es apreciar que mi obra no va a quedar nunca en el olvido. Lo sé porque hay personas increíbles, con un enorme corazón, que se preocupan y se empeñan por poner en valor y dar visibilidad a los poemas, pensamientos y diversos escritos que por falta de tiempo no he podido publicar. No solo están logrando hacer lo que yo no pude, si no que además están llevando toda mi obra conocida, y también la menos conocida, a lo más alto logrando muchos más lectores de los que hubiera imaginado jamás, y a través del convencimiento de que mi obra debe extenderse para disfrute de todos aquellos que lo necesiten.
Mi vida siempre fueron los niños, como maestra que era disfrutaba enormemente impartiendo clases, y no solo eso, ensenándoles valores de cara a su vida futura. Así, fue pasando el tiempo y cada minuto que estaba en el aula, frente a los mapas, dando vueltas a la bola del mundo, escribiendo tareas en la pizarra para los próximos días, era un minuto único y reconfortante. Me sentía como si ganara para ellos una de las mil batallas a las que deberán enfrentarse en sus vidas.
Desde este lugar en los confines del universo veo las cosas diferentes y, eso sí, no padezco ni sufro, como me ocurría antes, más de lo deseado. Vivo como si navegara sobre un mar sereno como un plato, mientras ahí las redes sociales llenan vuestras vidas. Recuerdo algo que se decía en la zarzuela «La verbena de la paloma»: » La ciencia adelanta que es una barbaridad…» Y ahora la tecnología
De esta manera, y gracias a ella, las personas pueden socializar sin moverse de sus casas, algo increíble. También gracias a ellas se pueden dar a conocer y compartir desde la distancia textos, imágenes y voces, lo cual me parece un logro maravilloso. He descubierto que también hay personas que aun con pocos medios tratan también de colaborar para que mi obra no se olvide. Desde un rincón de la geografía, junto al Atlántico, mirando cada día al faro romano más antiguo, van y vienen por las redes, por el espacio poemas y escritos pensando en mí, lo cual agradezco mucho.
Aunque aquí estoy muy bien, hay momentos en los que me gustaría dar un salto y aparecer ahí, con vosotros, en medio de una de esas mágicas veladas llenas de música y poesía; pena que no pueda ser..
Veo como sale el sol, como vuelan las aves, las marinas y terrestres. Veo también los desastrosos incendios provocados algunos por la falta de lluvias pero lo peor, los que provocan seres inhumanos. No quiero ponerme triste pues estoy muy contenta e ilusionada con todo lo que unas y otras, unos y otros estáis haciendo con aquellos papeles que yo escribía a lápiz mientras cocinaba, mientras barría o limpiaba el hogar y luego guardaba en el mandilón. Seguro que a pesar del esfuerzo de estas personas, para mí maravillosas, algunos se habrán perdido para siempre en la tierra, no en mi memoria, y de algún modo intentaré hacérselos llegar a todas esas personas que desde Astorga, León y decenas de lugares de tierra adentro o de costa no cejan en su empeño por hacer que mi poesía y mis pensamientos escritos alcancen las mismas nubes, para que sean las encargadas de llevarlos a miles de almas y corazones necesitados de cura.
Con cierta frecuencia cierro mis ojos para imaginarme caminando por las calles de mi Cacabelos querido. La calle de Santa María con sus casas, varias de ellas blasonadas, el museo arqueológico lleno de piezas de nuestro lejano pasado. En mi paseo llego hasta el santuario de la Quinta Angustia, el Castro Ventosa y la pequeña iglesia de planta de cruz latina de San Martín de Pieros, creo recordar que fue consagrada en 1086. Recordar mis baños cuando era niña en alguno de los remansos del río para después tumbarme sobre la hierba y secarme mirando a los árboles, a las pequeñas aves, incluso alguna que otra gallina escapada del corral… Era una sensación difícil de describir y olvidar. Aun la recuerdo ahora como si fuera hoy. Todos estos recuerdos me hacen olvidar por instantes los malos, los amargos episodios vividos.



Puedo parecer un tanto pesada pero de alguna manera quiero que todas estas personas, estos inmensos desprendidos corazones, sientan mi agradecimiento más sincero y profundo. Haré lo imposible por hacerles llegar aquellos pensamientos y poemas que solo guarda mi memoria.
Desde mi estrella, a la que alguien le dio el nombre de «Doña Manolita» me despido pensando en estar siempre, siempre con todos vosotros.
Carlos Cubeiro
Quiero agradecer sinceramente a Carlos Cubeiro este texto puesto en boca de Manuela López García, y espero que sirva de aliento para que otras muchas personas se acerquen a descubrir a una mujer cuya poesía resulta de plena actualidad tanto en forma como en fondo, que sigue emocionando a día de hoy, en su primera lectura, pero más aún cuando una y otra vez se vuelve sobre sus versos.
Actualmente hay tres libros por entero dedicados a ella, que podéis conseguir a través de vuestra librería de confianza o a través de la pág. web de Ediciones del Lobo Sapiens (os dejo los correspondientes enlaces para que sepáis más de los mismos). Y si no, también podéis solicitarlos en vuestra biblioteca de referencia a través de las sugerencias de compra que tienen a disposición de sus usuarios.
En cualquier caso,
BUSCADLA, LEEDLA, DISFRUTADLA Y… SI OS SATISFACE, RECOMENDADLA
para recuperarla del silencio y el olvido a las que las circunstancia de su momento la sometieron.
Manuela López García. Una vida, una obra. (León, 2021) Primer y más completo acercamiento bio-bibliográfico coordinado por Mercedes G. Rojo Soñando infancias. Poemario (in)completo de Manuela López. (León, 2022). Poemario que recopila la práctica totalidad de su obra dedicada a la población más joven. Con bellísimos poemas recogidos en una colección de la que dos terceras partes es inédita. Rescatar el olvido. Poemario íntimo de Manuela López (León, 2023). Una amplia selección de poemas (también inéditos en sus dos terceras partes)


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