Entrada de diario: Día 57
Removí Roma con Santiago.
Empujé estatuas, recé en latín falso,
me hinqué ante santos con cara de lunes
y leí señales hasta en los charcos.
Lo di todo: lágrimas, horas, dignidad.
Hasta vendí mis pendientes por una vela.
¿Resultado?
El santo bostezó.
El cura me guiñó.
Y Roma… Roma me cobró por respirar.
Pero aprendí.
La fe mueve montañas,
sí…
pero las traslada directo encima de ti.
Firmado:
La que movió medio imperio
y solo consiguió tendinitis.
@Victoria Suéver
@Imagen Pinterest
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