Era divertido. Durante mucho tiempo fue divertido. Hasta que la rutina se instaló en nuestras vidas, hasta que dejamos de disfrutar de las palabras, hasta que los acontecimientos comenzaron a pisar fuerte y nos llevaron por caminos diferentes. Nos costó entender que se había terminado, que solo quedaban astillas sin chispa, que ya nada sería lo mismo, que nunca seríamos los mismos. El tren de la vida nos dejó a cada uno en una estación diferente.
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