miércoles, septiembre 2 2026

El peso de la burocracia by Jaime Nubiola

En mi vida, incluso ya jubilado y en vacaciones, es relativamente frecuente que a través del correo electrónico me lleguen peticiones de carácter burocrático que reclaman mi atención. Desde requerimientos de Hacienda hasta encuestas de calidad, pasando por cartas de aval para antiguos alumnos. Los profesores —y muchas otras personas— tienden con frecuencia a retrasar esas tareas indefinidamente, al tiempo que se quejan de la «burocracia opresora» que tanto limita su creatividad.

Sin embargo, lo más inteligente —me parece— es prestar atención inmediata a esas tareas conforme van llegando. Lo primero es entender bien de qué se trata y hacerlo de inmediato si puede despacharse en menos de dos minutos —tal como recomendaba David Allen en «Getting Things Done»— o, si requiere más tiempo, asignarle un espacio en nuestro calendario para atender adecuadamente esa gestión dentro del plazo concedido.

Postergar indefinidamente los trabajos burocráticos pendientes hace que pesen en nuestra memoria y lastren nuestra creatividad. A casi nadie le gusta cumplimentar impresos, —¡además, a veces no es fácil!—, pero precisamente por eso nuestra vida será más feliz si nos los quitamos de encima cuanto antes, poniendo toda nuestra atención para que salga bien a la primera y no haya que repetir la tarea.

Si quieres vivir feliz —podemos concluir— presta a la burocracia la atención que requiere —y quizá merece— lo antes posible.

 

Barcelona, 16 de julio de 2025.

Ilustración: Grok

* Jaime Nubiola es profesor emérito de Filosofía, Universidad de Navarra, España (jnubiola@unav.es).


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