El gran estereotipo que los alumnos tienen de sus profesores es que solamente les dan clase porque tienen que ganar dinero de alguna forma, pero no se preocupan por ellos, ni les importan sus alumnos porque ellos ya han pasado por el colegio y se han olvidado de cómo es estar sentado en un aula toda la mañana. La realidad es muy diferente.
Mi madre, que ha sido profesora toda su vida de alumnos con necesidades especiales, tanto en institutos como en primaria, se llevó una gran ilusión hace unos días cuando salió una noticia en los periódicos: «Irati Idiakez y Raquel Martínez, campeonas del mundo de boardercross». Raquel Martínez había sido una de sus niñas en el colegio cuando aún daba clases. La noticia me generó una curiosidad enorme porque, habiendo escrito sobre deportes con anterioridad y de la participación de las mujeres en equipos profesionales, nunca me había planteado investigar sobre el deporte paralímpico femenino.
Aunque tenía vagas nociones de que el deporte adaptado a personas con necesidades especiales había existido desde la Antigüedad clásica, no conocía el origen del deporte paralímpico. Este se remonta a la Segunda Guerra Mundial con la finalidad de conseguir rehabilitar de las secuelas de la guerra a los soldados y civiles que habían sufrido severas lesiones. Fue el doctor Ludwig Guttmann quien, en 1943, creó la Unidad Espinal en el hospital de Stoke Mandeville, al noroeste de Londres, para tratar a los heridos a través de la recuperación por medio del deporte. Solo unos años más tarde, en 1948, su idea de realizar un campeonato con otros hospitales que trataban a pacientes con lesiones de la contienda, supuso un hito en la historia del deporte paralímpico.
Ahora bien, las mujeres, como desgraciadamente en muchos otros campos de la cultura, la investigación o el deporte, tardaron más tiempo en ser incluidas en los juegos paralímpicos. Se estima que, aún en la actualidad, solo el 25% de los concursantes paralímpicos son mujeres, a pesar de que uno de los mayores referentes paralímpicos en España es una mujer: Teresa Perales.
Las mujeres españolas tuvieron que esperar hasta 1968 para ser incluidas en los juegos paralímpicos gracias a María Carmen Riu y a Rita Granada, ambas participantes en la categoría de natación. La voluntad de representación, inclusión y fortaleza guio a estas dos mujeres en su empresa, haciendo que Riu se convirtiera además en la primera mujer en lograr una medalla para España en los juegos paralímpicos.
Como ellas, aparecen una serie de nombres de mujeres extraordinarias que lograron hacerse un hueco en un mundo que parecía apartarlas de sus sueños. Entre ellas sobresalen María Scutti, estrella de los juegos paralímpicos de 1960, quien consiguió no una sino quince medallas en una misma cita paralímpica; Trischa Zorn, participante en los juegos paralímpicos desde 1980 hasta 2004, y que cuenta con una gran cantidad de medallas de oro en natación; o Libby Kosmala, que representó a Australia por última vez a los setenta y cuatro años de edad.

Libby Kosmala. Australia
Resulta esperanzador leer sobre todas estas mujeres fuertes, determinadas, que nunca se rindieron ante las dificultades que se encontraron en sus caminos, y que, aún hoy, siguen reclamando esos espacios que les pertenecen.
Irene Fidalgo López, es una joven escritora que tras estudiar el grado en
Lengua española y su literatura en la facultad de León, actualmente se encuentra cursando un Máster en Formación del profesorado. Su interés por la literatura de lo insólito la ha llevado a colaborar en las residencias de verano con el grupo GEIG de literatura de la universidad de León.
Interesada por la lectura y escritura desde una edad temprana, comenzó su andadura por el mundo literario de su ciudad natal recitando en el Ágora de la Poesía y uniéndose posteriormente al joven colectivo #PLATAFORMA, con quienes ha participado en diversas performances poéticas y en publicaciones colectivas. Además ha participado también en las antologías colectivas de escritoras leonesas dedicadas, con motivo del 8 de marzo, a diversas escritoras como Josefina Aldecoa (2019) Alfonsa de la Torre (2020) Manuela López García (2021), así como en diversos encuentros como Escritores por Ciudad Juárez – León o la celebración del Día de las Escritoras, también en León.
Recientemente ha publicado su primer poemario Tiempo en calma con la editorial Mariposa Ediciones.
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