– Campeón, céntrate en la partida y deja de mirar la chica del jefe. ¡Es fruta prohibida!
– ¡ Pam, pam, pam! Me lo quito de en medio y mía para siempre.
Angélica, lasciva, ambiciosa y sensual se acercó se acercó a mí y me apuntó su teléfono en la palma de mi mano. El veneno de sus curvas, el abismo de su escote y su perfume me embriagaron por completo.
– Tío, espabila, déjate de cachondeo y estate por el juego. ¡La verás, pero no la catarás! Richard, incapaz de oír las risotadas y vítores de sus colegas, se aleja al son del contoneo de Angélica. Se adentra en el callejón del gato y espera en el vestíbulo del hotel Smart city.
– Conserje: Señor, su número de habitación es la 63.
Angélica le recibió ardorosamente y fueron directos a la cama.
Angélica: Richard, escapémonos, aquí no nos retiene casi nada.
Richard: ¿Casi?
Angélica: Yo no estoy con Johnny por gusto, ni por dinero. Me da asco, a quien deseo es a ti, pero me prometió que me ayudaría con un asunto. Tal vez tu pudieras… Rompe a llorar. Se abrazan y besan.
Se trata de mi hermano. Mi madre es alcohólica y mi padre nos abandonó. Yo siempre he cuidado de él, pero se metió en líos con algunos chicos del barrio y ahora está detenido. No sé de qué se le
acusa. Quisiera verle antes de irme… Quizá tú y tus contactos la policía.
Richard: Veré qué puedo hacer.
– Fran, me tienes que devolver uno de tantos favores…
– Fran: Te digo algo.
En el taxi camino de la estación Fran piensa en voz alta: Tiré de contactos para ganarme definitivamente los favores de Angélica. Valió la pena, asunto resuelto, en unas horas seremos
libres.
En la estación: Último aviso para los pasajeros del tren con destino Los Ángeles. Diríjanse al andén número 17. En breve efectuará su salida.
Richard: Angélica, Angélica…Baja, no es este el tren. Parecía una
Venus: labios carnosos, melena ondulada, medias de rejilla, zapatos de tacón y traje de chaqueta negro con un generoso corte en la falda.
Richard: Lo sé, lo sé. La testosterona me volvió a jugar una mala pasada.
Angélica y su acompañante se funden en un tórrido beso mientras el tren comienza su camino.
@Lucía Pastor Dueñas
@Imagen Pinterest
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