Querido Juan Antonio:
Te preguntarás cómo me atrevo a escribirte. Nunca nos hemos visto, y menos abrazado. Existimos en realidades tan distintas como una ameba y un tritón. Bien, siempre he sido bastante atrevida cuando algo me mueve las venas . La cuestión es que el otro día cayó en mis manos un libro estupendo, que me atrapó desde la primera página.
Últimamente me atrapa tan solo la lírica ( no toda, para qué mentirte) y el thriller ( por eso de que me da escalofríos, y ando escasa de estimulación dérmica. También te digo, es elección propia).
El caso es que andaba yo en zapatillas por la cocina friéndome un huevo ( que en esta vida siempre hay que tener huevos, siempre me lo dice mi padre) y el aceite saltaba, chisporroteaba… bueno, ya tú sabes. Un número. Y justo llevaba yo escote, con lo que alguna chispa me achicharraba en el vértice justo del deseo. Muy estético, no queda. Al turrón que voy. Me asomé a la ventana para respirar algo de dióxido y ¡ Oh, sorpresa!
Cayó en mis manos este manuscrito, titulado » Relatos con la mano izquierda», y con tu nombre.
Y hete aquí que empecé a leer. Olvidé el huevo en la sartén y se volvió carbón . Hay impulsos que son irrefrenables. Total, tengo extractor de incendios.
Te cuento que me sacudió por dentro, como un orgasmo. Como una explosión. Me invitó a un mundo tan ajeno y a la vez tan conocido que me envolví en una bata de felpa , planté mis pezuñas en el sofá y lo devoré con entrega.
Ahora que nadie nos escucha, he de hacerte una confesión. Se parece mucho a mi vida. Quizá eso te parezca extraño. Tus relatos fueron escritos, según luego pude saber, a lo largo de veinticinco años de tu existencia. Todo un mérito, todo un testimonio. Hay algo que llaman sincronías. Las conoces, fijo. «Sin- cronos»; en el mismo tiempo. Tal vez, aunque nuestras edades sean distintas, hallemos puntos de conexión.
Te explicaré un poco este tema, por si tú también las encuentras.
Nací en un vientre de ballena. Sí, como lo oyes. Era una niña de madera, pero de madera amarilla, tal fue así que nací con el cordón umbilical enrollado en torno al cuello. Dentro del útero de mi madre flotaba bien, pero no tenía ganas de salir. Allí estaba tan caliente y a gusto. Olía a geranio, sonaba buena música. Mi padre, Gieppetto, asistió al parto. Artesano y médico, me tomó en sus brazos y me dio aliento. Él me había creado. Mi primer vínculo con un ser humano fue con él. Llevaba barba. Por eso me flipan las barbas. Lo habrás notado. Bestial mi Electra o tal vez, troquelado.
Allí estábamos . Yo desgañitada y gritando, hasta que la ballena nos escupió en una playa. De repente, éramos intrusos en su barriga. Claro, no había plancton para una más.
Tu relato me condujo a la fantasía. A la ternura de los primeros cuentos. Al vínculo paterno – filial. Y finalmente , a un fiel amante: el Mar.
¿ Qué es real y qué no lo es? Abres esa cuestión a menudo en tu prosa. Yo no podría resolver este interrogante. Mi idea de realidad es muy relativa. Yo también creo en Gieppetto y Pinocho. Eres Filosofía, Juan, Existencialismo también.
Mi huevo frito, a todo esto, quemado. Arder o no arder. La eterna cuestión.
Los primeros años de mi vida fueron felices. Jugaba con conchas y rocas. Aprendí a leer los posos de las algas y a invocar a los espíritus del mar. Neptuno no es tan bestia como parece. Además, lleva barba. Es un tío majo.
Un día, hubo un choque de planetas y la playa se estremeció. Los orcos del mar me llevaron a una dimensión muy oscura. Parecía ser una escuela marina. Allí, los demás animales me pegaban collejas y adherían moluscos en mi pelo rizado.
La mano de Papá invocó a la Bruja del Mar. Ella hacía cosas con cirios y santos. Decían que si ibas de buena fe, no había nada que temer. Papá tiró de un hilo plateado que se hallaba unido a mi ombligo y me devolvió a la vida luminosa. La mano de Papá siempre me rescataba de pequeña. Ahora, quisiera tomarla más a menudo. Quizá si lee tus relatos vuelva a hacerlo. A quererme igual . Hace mucho que no lee. Y no tiene tiempo para leerme.Necesita unas gafas de fantasía. Tiene el corazón de madera, como yo. Pero son de árboles distintos. El mío llora con las pelis de Disney. Sabes, yo solía dibujar princesas en la arena y las llamaba Aurora, como la protagonista de tu relato. Siempre quise llamarme así.
Como ves, la conexión es muy grande. «El sueño de Aurora» es, uno de mis relatos favoritos. O el más favorito de todos.Yo también necesité siempre un beso de mi Padre para vivir, para dormir en paz.
Dicen que la vida es sueño, apostilló un tal Calderón. Tu relato me sumergió en esa realidad paralela. Aurora y yo fuimos Segismundo en la cueva, llevadas a palacio por la voluntad de un Hombre que quiso dibujarnos la vida, una vida que no elegimos. Lo hacía por nuestro bien, para nuestro alimento y sustento. Pero hubiéramos querido tenerle más cerca. Columpiándonos . Leyéndonos cuentos. Y como decía Sabina, las niñas ya no quieren ser princesas. Yo tampoco. Tu relato me trasladó al Esoterismo, a la Filosofía y a la Literatura Barroca. También al Psicoanálisis. La relación con el Padre determina los vinculos afectivos de una Niña en su edad adulta. Seguimos necesitando esa mano. Si se aleja, la añoramos. Por eso es necesario un cordón fuerte. Y que contemos con las dos nuestras. O que alguien la tome con ternura.
No siempre fue mi caso.
A veces, la mano era salvadora y también verdugo. Pero yo la aferraba igual. Y siempre fue la mano de mi padre quien calmó mis taquicardias. Aunque otras veces, las provocase. Pero somos luces y sombras. Y el Amor lo perdona todo . Aurora también lo sabía.
Las manos de un padre huelen a pan. A sacrificio y a veces a autoridad. Pero en las venas llevan amor.
Después, en mi adolescencia, fui arácnido juzgado injustamente. La metamorfosis fue dura. Entendí a Filander. Vivir con humanoides es un riesgo para la salud. Incluso, para la vida. Mira cómo se matan entre ellos. Normal que se carguen otras especies. Si tenemos ocho patas, multiplicamos nuestro potencial masturbatorio y también letal ( unas uñas afiladas nivel faca son tela marinera).
Total, que me pareció bien la sentencia.
El relato, un tratado de Etología. Cuántos animalistas podrían aprender de una visión así. A respetar lo ajeno. El tema de la okupación también palpita en estas letras. No puedo pronunciarme, solo te diré que si me nacen humanos en la tela los respeto. Hay mucha. El tema es cuando me quitan el WiFi.
Filander será un buen padre. La Justicia es sabia, sin duda. Menos cuando no lo es.
Teoría de la relatividad, es posible. Quizá pudo pagar un buen letrado.
Sonreí y me dio mucha dulzura el personaje. Mi corazón arácnido sintió amor. Me encantaría, un día, conocerle.
Más tarde, en la adultez, descubrí el racismo, la homofobia y la violencia del mundo. Me dio mucha rabia y mucha grima. Me habían enseñado que todos somos hermanos. Entendí al niño escondido en la patera. No lo hacía por miedo, sino por obediencia. Los padres siempre protegen a sus hijos del Odio, del Grito y la Furia. De la Muerte. Como a Aurora. Los padres, los buenos padres, dan la vida por sus retoños. Apuesto a que tú eres así.
Tus hijos son afortunados.
Este relato me conmovió hasta el tuétano. Tocas problemáticas sociales candentes. La difusión de la responsabilidad en la masa cuando agrede es estudiada en Psicología. El Otro ve a un enemigo, no a una persona. Desindividuación, contagio, sugestión. Un caldo de cultivo para la violencia. Como pasa en las guerras. Ojalá todos los niños tuvieran escondrijo. Gracias por recordarnos que aún existen héroes que preservan la inocencia.
Como te iba diciendo, fui consciente de cosas. Todo parecía tener precio, todo lleva impuestos. Yo no soy de ese pensamiento. Hay cosas que no se compran ni venden. Tienes razón, pronto habrá que pagar por ver amanecer. Te diré un secreto, me encantaría ver amanecer contigo. Te llevaría a un lugar de rosas y violetas donde el oxígeno es gratis y la vida también.
Este relato me hizo recordar la importancia de las cosas que no cuestan, y valen tanto. El amanecer, la Luna. Un beso .Una mirada. Una promesa.
Con el tiempo, conocí a un genio. No un tío de esos brillantes que se excita con logaritmos, no. Los míos más bien lo hacían con Estrella Galicia y una peli de Halle Berry ( normal, también. No desdeñemos la importancia de la Belleza y la Cebada Líquida).
No, me refiero a un genio como Ahmed, el de tu siguiente relato. Curiosamente, yo también le pedí deseos. Uno era ser profesora de Universidad. Lo fui, un tiempo. Otro, era ser invisible. Creo que ese es muy tópico, lo pide todo el mundo. Y como el protagonista de tu relato, pillé a mi pareja in fraganti. Mi ex novio tenía no una , sino varias «amigas» fijas, que además le patrocinaban las tragaperras, el whisky y demás vicios.
Desde luego, la tentación de crimen fue grande. Pero soy de madera, y la sangre me empaparía los muslos. Resolví tomar la vía pacífica y me fui con una de marcha. Se disculpó y me regaló una caja de jabones rosas. Muy bonitos. Nos fuimos a un karaoke y alguien me dijo si » metía». Yo le dije que esta noche nadie iba a meter nada en ninguna parte. Ella se partía de risa. Se llamaba Lola. El hombre me cogió respeto y me dio su palabra calé de que seríamos amigos. Acabamos en un escenario cantando a la Jurado. Yo soy así.
No creas que no entiendo a Michael. El impulso asesino cuando el Monstruo de Ojos Verdes atrapa puede ser irrefrenable. Tirar de pelos, arrancar ojos. Estrangular con medias o en su defecto, un tanga. Romper discos. ¿ Matar? Poco higiénico, muy evidente. Como alguien me dijo una vez, déjalo sufrir. La vida del traidor ( en su caso, traidora) suele ser miserable. La conciencia no deja dormir y el ser mentiroso suele ser descubierto y abocado a la Soledad. ¿ Pactos de libertad? En la intimidad, no funcionan. Libertad para crear, estudiar, trabajar, vivir, alternar limpiamente con amistades. Cuando hay cópula, el espíritu se vuelve celoso y reclama esa oxitocina, esa testosterona, ese labio, ese párpado, esa dermis. Sobre todo, ese corazón.
Pero la venganza quema por dentro, lo sabemos. La mejor Venganza es ser Feliz. Ahmed lo sabía.
Este relato refleja a la perfección las pasiones humanas y también las prioridades. Si Michael no hubiera querido realizar sus aspiraciones profesionales, ¿ Habría pasado lo mismo?
Nunca lo sabremos. Pero sí sabemos que una pareja que no te apoya en tus proyectos y emplea esa excusa para engañar, no es merecedora de crédito o amor.
Este relato me evoca esa frase tan conocida y anónima : » cuidado con lo que deseas, puede ser que se cumpla».
Yo he deseado ser Escritora. Tal vez algún día lo consiga.
Este relato me retrotrajo a la literatura Shakespeariana, con Otelo, y al Siglo de Oro , con » Fortunata y Jacinta». También a » La Regenta». Galdós y Clarín sabían mucho de triángulos amorosos. Quizá les sucedió a ellos. Quizá los seres humanos siempre hemos sido similares. Promiscuos, celosos, pasionales, a veces dulcemente ingenuos. Porque amar es eso. Confiar.
Después conocí a un Delfus. Era un lobo de mar que intuía a la gente con solo tocarla. Hacía limpiezas de aura y bebía baños de sol. Sabía mover las orejas. Intuía el desastre y la catástrofe.
Es un gran dilema humano el conocer una realidad, y no poder actuar. Cuántas veces la gente teme no ser escuchada, no ser creída. Y calla. Ante la Injusticia, el Horror, la Muerte.
Pasividad, cobardía. A veces, supervivencia
Pero es es necesario atreverse. Denunciar la Maldad, la Injusticia cuando vulneran a un inocente. Hay maneras de estar a salvo. Se puede hacer de forma anónima, se puede unir fuerzas y dar la cara. Claro que la gente se fía de los hechos consumados, no de un pálpito o un indicio. Ojalá creyeran en los presentimientos. En las señales que no se pueden tocar.
Este relato me suscitó un interesante debate ético. Supervivencia o Compromiso social. Justicia Divina o Humana. Nunca acabaré de esclarecerlo. Como ser de madera con tendencia a la lágrima, la venganza me resulta dolorosa. Empapa mis poros. Pero no puedo juzgar los motivos ajenos. A veces, el instinto es fuerte cuando te tocan la carne que amas.
Siempre me gustó pedir deseos a las Estrellas. Una vez pedí una hermanita. Me la trajeron. Si la biología tomó parte o no, lo desconozco. Papá Gieppetto y Mamá nunca se besaban. Tal vez se reproducen por esporas. Tal vez con sus cabezas, como los Conehead.
Cuando ves pasar ante tus ojos tu vida, priorizas lo importante. Yo también estuve enamorada. Tal vez estuve enamorada del amor. En la playa todo era más puro. Más fácil. Los seres con escamas no traicionan. Este relato me hizo evocar el poder de un deseo. Y la importancia de la higiene bucal.
No te he dicho que tengo amnesia selectiva. Es cierto, hay partes de mi vida que están borradas. Escribir poemas me ayuda a recordar. Coloco los acentos y la métrica y todo parece ordenarse. Recupero trozos, no todo. El resto lo mató el trauma y el ruido. Algún golpe. Algún forcejeo. La memoria es sabia. Freud sabía que el inconsciente entierra aquello que le duele. La gente con Alzheimer recuerda lo más feliz. Su infancia. Yo también.
Este relato me hizo recordar la importancia de la memoria retroactiva. Y cuántas veces he deseado olvidar. Y otras, volver atrás.
Pero como dicen, atrás ni pa’ tomar carrerilla. Me sacudí las lágrimas y seguí leyendo. Armada con un refresco y un bocata de queso .
No me gusta vivir deprisa, sabes. Es bonito saborear el tiempo, el instante. Pasar la página. Recrear la caricia. Esta vida nos hace quemar etapas demasiado rápido. A las nuevas generaciones les sucede. Creo que en mi época éramos niños . Aunque yo fuera de madera. Me transporto siempre con piernas. No sé conducir. Este relato me hizo reflexionar sobre los avances de la Ciencia. No siempre son avances. A veces deseamos ir lento. Como decía Aute en su
» Solwly».
No te conté que en mi etapa filósofa me gustó siempre traducir. En Fenomenología hay filósofos alemanes. Eso del » Umwelt» y el » Lebenswelt» . Mundo entorno y todo eso. Husserl y Heidegger. Este relato tuyo tiene Fenomenología, además de Etimología. Cuánto del mensaje original se pierde en las traducciones. Me hizo sonreír. Recordé con mi vena humorística de madera ese chiste de : «¿ Es aquí donde se dan clases de inglés a veinticinco pesetas?» .
– «If, if. Between, between».
Muy malo , lo sé. Pero es que si ves algunas traducciones, te partes. No es que desvirtúen el mensaje original, es que inventan otro totalmente distinto. Este relato me hizo recordar a ese viejo juego del teléfono estropeado. Y también la ley del rumor. De lo que es al inicio a lo que nos llega, hay un mundo . No hay que fiarse de las interpretaciones. Y tienes razón, Juan, hay mucho gilipollas aclamado. Y otros, aclamándose.
A veces he querido tener un botón de ON y OFF para mi propia vida. Sería interesante parar en el momento exacto. El primer premio literario en el cole. El primer baile. Apagarlo en la primera traición. En la primera lágrima. Este relato abre un interesante debate sobre un tema que nos inquieta a ambos : la vida y la no vida. Pura bioética. Finalmente, me hizo sonreír. Hay ironías que la Ciencia no puede evitar. La genética es fiera. Me gusta tu biologicismo.
El siguiente relato me devolvió al tema de la Ética. Las negligencias médicas aparecen aquí. La injusticia de vulnerar a un ser indefenso. Y cómo la lealtad de los nuestros puede ser fiera, más allá de la Muerte. Hay castigos que se llevan en esta vida y en la otra. Cuando lastiman a uno de los nuestros, somos leones. El Alma pesa más que la carne.
Aquí el Esoterismo se mezcla con la Vendetta de una manera magistral. Evoqué con nostalgia a mis Abuelos. Siempre pensé que de alguna manera ellos protegen a esta niña de madera.
A veces nos tomamos pastillas para no soñar. Pero automedicarse no es bueno, tienes toda la razón. Y no se puede comprar tiempo. Se le puede engañar con operaciones estéticas, liposucciones, quien pueda. A mí me gusta envejecer natural. Y es cierto, pasamos demasiado tiempo durmiendo. Magia, Ciencia ficción y una gran dosis de Realidad en este relato.
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Me gustan los loros. El de Gyurcsany también. Siempre dicen cosas interesantes. Ese relato me remitió a la importancia de la Etología, de la Ética animal y a la crueldad de la Ciencia con ciertos experimentos. No todo vale. También expermentan con seres humanos y nos forran a pastillas para dormir, para el tiroides, para el ácido úrico. Algunas, con efectos secundarios nefastos. Normal que el pobre loro perdiese las formas. Y muchas veces es cierto, estos experimentos tienen un trágico final. En animales como nosotros, también.
Yo también creo que la Tecnología puede ser amenazadora . A veces, temo que alguna figura se salga de la pantalla y venga a matarme. Y es que encima adoro el cine negro. Y por mucho que se ponga en pausa, un villano es un villano. Este relato me recordó que hacer Body Pump puede ser malo para la integridad física.
Sabes, siempre tuve una Sombra, todos la tenemos.
Como Peter Pan, la llevamos con nosotros. Jung decía que era un arquetipo, el opuesto a la Luz. Pero ambas están en nosotros. Lo complicado es integrarlas. La Sombra puede simbolizar tristeza, rabia o esas partes ocultas de la psique que no queramos que nadie vea. Shadow se sintió libre sin ellas. Una especie de Dorian Gray o un estudiante de Salamanca. Promiscuo , creativo. Genial. Que oculta al mundo su tristeza y su negrura para brillar más. Este relato me evocó a Wilde . Sabes, estoy muy en contacto con mi Sombra. Somos viejas amigas. A veces he dejado que me trague. A veces, me han tragado las ajenas. He puesto lucecitas en todas las habitaciones. De noche siempre dejo una. No para espantarla. Sino para que nada tema. Shadow me recordó con ternura la importancia de aceptar y aceptarnos con nuestra parte oscura. El fracaso. La rabia . La timidez. El miedo. También me evocó a la psicología Gestalt. Integración de contrarios. Es otro de mis favoritos.
Un relato del Romanticismo y el Hedonismo más puro. Top de mis preferidos.
He volado pocas veces. Soy animal de mar. Pero no me importaría conocer a Scarlett Johansson. Es muy guapa. Podría besarla. Aunque me quitaría la barra de labios. Es una gran actriz y tiene cara de muñeca. Pero fuera de la pantalla, quiere ser humana. Anónima. Este relato me recuerda lo importante del contacto humano para aquellos que son adorados como ídolos. Por cierto, me encanta Tim Burton. Sobre todo, Eduardo Manos Tijeras. Eduardo, no Deep, es mi crush.
No sé si te he contado que tengo sobrinos. Pero ellos son de carne y hueso. Dos y cuatro años. Para comérselos. A veces son niños habladores. Otras, niños nadadores ( con ayuda de sus papis y mía, chapotean en una pequeña piscina como alevines).
Otras , son fans de los dinosaurios y me dan una clase magistral. Siempre ríen y gracias a ellos invento cuentos. Ensayamos sombras en la pared.
De vez en cuando saltan en la cama y vuelan sobre mi barriga. Son incombustibles.
Me impresionó tu relato por la capacidad de transporte aéreo de estos pequeñuelos. Si siguen así, a los cuatro años se comerán el mundo. Como entiendo que es de hace un tiempo, ya se lo habrán comido. Seguro, son geniales. Como tú.
Este relato me dio inmensa ternura. Y desde luego, nunca he subestimado los poderes de teletransporte de un bebé.
Durante mi vida, he estado en algunos hoteles con mi familia, de vacaciones. Siempre hay huéspedes curiosos. Guiris rosáceos con ojos de esmeralda y barrigas de Amstel. Ancianas misteriosas como la Miss Marple de Christie. Y estoy segura, monjas asesinas. Los calcetines tobilleros revelan una gran falta de escrúpulos.
Este relato me evocó al » Hotel Bertram» , de la gran Reina del Crimen. Lo suyo, más dramático. Tu conclusión es más interesante. Este relato me recuerda que la Naturaleza Humana siempre sorprende y que el hábito no hace a la monja. Un calcetín, tampoco.
Sabes, a un ser curioso como yo le gusta contemplar los patos. En la Alameda de mi ciudad había muchos. Creo que alguien se los comió. Trataré de invocar sus Almas. Siempre me gustó lo esotérico . Entiendo al Colectivo Animalista, pero nadie se pregunta por los sentimientos de una lechuga. O un pepino. O una zanahoria. Dicen que la Mandrágora, la planta de las brujas, es una planta que grita y que debe ser cogida en noche de Luna con un cuerno sonando y un perro atado a su tallo. Si no, la persona que oye su grito morirá.
Se usa en muchos hechizos. Nunca la he probado. A mí no saques de las velas de sal ( blancas o verdes), los cristales de cuarzo, el agua bendita y las hierbas. Hay energías peligrosas en el Otro Lado…sobre todo si te comes un jabalí.
Este relato, junto con el de Aurora, es otro de mis favoritos. Me hizo sonreír. Me evocó mi atracción por lo esotérico y lo mucho que amo a los animales. Y lo que me gusta una hamburguesa. Contradicciones, paradojas. Estamos hechos de ellas. Me ha gustado la crítica social a esas vendedoras de humo. La verdad, el don no se cobra. En veinte años que llevo leyendo manos a pulpos ( mucho trabajo); y a calamares, nunca he cobrado. Si luego me los comía, no lo revelaré. Pero comerse a un cliente no es muy bueno para la reputación de meiguiña.
A veces también he ido a la carnicería y he visto a un carnicero de aspecto reptiliano. Son bastante curiosos. Aunque el mandil cubre sus escamas. Me fascina su precisión al cortar. Quizá, su vocación frustrada es ser cirujanos. Quizá, psicópatas. Pero siempre he admirado su maestría en el corte. Damzed sabía mucho de pandemias. Realmente, los extraterrestres tienen. la culpa de muchas de nuestras dolencias. Violar y abducir humanoides no es muy ético. Ah, espera, que eso ya lo hacen los humanos entre sí. Tal vez la culpa no sea de los marcianos. Me gusta la ciencia ficción. Este relato me hizo sonreír. Es genial cómo fusionas lo terrible y lo fantástico. Ojalá el mundo pudiera echarle humor a la catástrofe. Ojalá se extendiera la ternura igual que los virus.
Ojalá no echáramos siempre la culpa el resto.
En mi vida, he tenido torturadores. Primero, en el cole del mar. Chicles en el pelo. Patadas. Bombas fétidas. Llevar aparato y gafas y ser estudiosa es lo que tiene Luego, en el noviazgo. Alguno me ponía las fotos de sus otras amantes ( » amigas») delante de los morros mientras teníamos intimidad. O me grababa cuando lloraba. O en un momento puntual, me dejó un ojo morado.
La tortura psicológica es la peor. Y no se pueden romper aguas. El prisionero de tu relato estaba dispuesto a venderlo todo. Pero no a soportar a un elemento disidente en su morada. No todo puede sacrificarse, sin duda. Este relato me estremeció y al final me hizo sonreír. Tú tienes esa maestría.
Ni Hitchcock la tenía. Aunque la excitación sexual, el miedo y la risa entiendo que segregan todas hormona adrenal.
El relato de Jason muestra cómo a veces lo evidente es lo cierto. O como me decían en un juego de infancia: esconde algo en un lugar a la vista. Así, nadie lo encuentra. Desde luego, el ser humano es retorcido. Este relato me evocó al Psicoanálisis. A veces, un puro solo es un puro. Y al vulgar dicho: Blanco y en botella, leche. ( O semen. Pero eso ya es muy pulsional).
Una vez me vestí de hada. Porque quería ser hada . La mente de los niños es lógica. Ahí lo dejo.
¿ Quién no ha fantaseado con hacer un trío, o un cuarteto? Yo lo haría con El correcaminos ( porque lo de correrse, parece que está asegurado), Spiderman ( me gusta que me arañen, arañar también) , y Súper López. Hijo, algún antihéroe tiene que haber. Si se lo montan los tres, fantástico. Más cama para mí. Y no me quitan el mando de Netflix. Este relato me recordó a Calderón nuevamente: » que toda la vida es sueño y los sueños, sueños son». Fijo que en la vida real hubieras podido con las tres. O ellas contigo. Who knows …lo bonito es la ecuanimidad. Por eso las orgías no son prácticas.
Alguien siempre besa de menos.
De tu próximo relato extraigo dos conceptos: lo sublime de procrastinar y lo necesario de un lavavajillas . Me evocó al diario de Anna Frank. El tuyo es más angustioso.
Genial.
Durante mi vida he tratado de comprender la afición de los forofos por el fútbol. Te lo juro, tuve un novio tritón que además era vigoréxico y me llevaba a animar al Jodevedra los Domingos. Yo siempre aplaudía al equipo equivocado. Creo que la gente también. La mascota era un ser de gomaespuma amorfo llamado Jodelio. Todos lo odiaban. Lógico que el Jodevedra nunca ascendiera.
Tu relato me enseñó que la lealtad al equipo va antes que nada, para algunos. Yo sigo sin saber dónde la mete cada cuál.
Me encanta la La Filosofía. En la Universidad del Mar la estudié. Lo de usarla para ligar, poco. La mayoría de los tíos ( tritón – tíos) creen que Platón es un plato gigante. Sobre el ADN y la Biología, ni hablemos. Creen que es un sucedáneo de Fairy. Fuera ironías, ese discurso es impresionante. Enlazas Filosofía, ; Biología y Existencialismo de manera magistral. Si lo hubiese oído yo, me tendrías en tu cama. Eso sí, leyendo a Descartes. Y dudando de si elegir una pizza pepperoni o un sándwich.
Me flipó tu dialéctica. Me gusta más que el discurso ( brillante) de Al Pacino en » Pactar con el Diablo». Reeves también es otro de mis héroes. Y dicen que , además, es buena gente.
Sabes, una vez me quedé encerrada en un ascensor. Fue angustioso. No había luz. Si no viviera en un sexto, habría dejado de usarlos para siempre.
En un ascensor siempre alguien te da la tabarra. Se evita el contacto visual. Se habla del tiempo. Igual piensan que dentro del adminículo se pondrá a llover. O que se les van a quemar los hombros.
María tuvo mala suerte. Está claro que el dinero no da la felicidad. Las cartas ( ni las de la baraja ni las otras) ; tampoco. Díganselo al que recibe el recibo de la luz. O una citación judicial.
Otra vez aparcando la ironía, su historia es estremecedora . Hay personas así en la vida. Antiheroínas y antihéroes. Que nacen, literalmente, estrellados. Este relato me dejó la enseñanza de subir por las escaleras, no hablar de más y dejar la Coca Cola. Tiene, además, un gran trasfondo humano. Personajes parias, como el Lazarillo de Tormes. Picaresca al revés. Como decía Ortega y Gasset, yo soy yo y mi circunstancia.
Siempre he detestado la política. Por desgracia, en una época me persiguió. Todos querían que escribiera y compartiera sus chorradas. Nunca pedí nada. Como sufrí bullying en el colegio, quise hacer amigos. Estudié los distintos signos. Una vez le pedí una Estrella Galicia al líder de un partido. Al de otro, le regalé un poema. Para mí son tan peones como nosotros. Yo soy idealista, pensé que había ideales. Pero no los hay. Ni siquiera Neptuno gobierna nada, en la oposición están las mantarrayas. Son feroces. Pero los peces votan igual. Yo hice un etudio antropológico del mar, sindicatos incluidos. Es otra de mis pasiones. Hay buena gente en las bases, pero mucho carguillo, mucho chanchullo y no me gusta el pensamiento único.Nunca tuve carné. A menudo, hasta pierdo el DNI.
Incluso estudié una secta por dentro. No vi mucha diferencia.
Tu relato es un retrato magistral del ovejismo de la masa. Pero el pueblo vuelca el tablero, y todo se va a tomar viento . Ojalá fuera consciente de su poder. Como los renacuajos.
Nunca me hice un tatuaje, pero si lo hiciera me gustaría hacerlo para que alguien me abrazara. Tu último relato me envolvió en amor. Y me recuerda que el pescado puede ser romántico. Incluso el crudo.
Llegado este punto y con todo el dolor de mi corazón, cierro el libro. Se ha terminado. Mi cocina está inundada de humo y mis ojos de una mezcla de risa y lágrima.
¿ Acaso a veces no es lo mismo?
Gracias, Juan, por llevarme de la mano por el camino del Esoterismo, la Ternura, la Ciencia Ficción, lo Macabro, los Celos, la Muerte, la Ironía, el Sarcasmo.
He sentido a cada uno de tus personajes en mi piel de madera, y está empapada de sudor y lágrimas. Se ha excitado de nervios y dulzura. Se ha estremecido de angustia. Siempre fui una persona intensa. Tal vez tú también. Desde luego, tus personajes lo son. Seres tiernos y tremendos como cada ser humano. Seres de luz y de sombra. Como todos lo somos. Algunos, cruzan la barrera ética. Otros, no lo hacemos. Sublimamos en versos o arte esos impulsos. Pero existen. Rabia. Dolor. Goce. Lujuria. Celos. Ira. Nostalgia. Por fin una voz que desnuda la hipocresía mundana y expone las Pasiones crudas, fieras. Y se ríe del drama. Cuánto más larga sería nuestra vida si aprendiéramos a hacer eso.
Hablando de vida, debo atender a la mía. Al dejar el fuego encendido, olvidé que soy de madera. Al leer tu manuscrito me he ido calcinando.
Pronto, solo seré cenizas. Como la bailarina y el soldadito. Tal vez puedas abrazarme en tu cuerpo de plomo para que el tránsito no sea duro. Aunque siempre puedes usar la ouija. Si en el tablero sale KISS, seré yo. Dándote ese beso de Aurora que las niñas dan a los padres o en su defecto, al príncipe azul. Que no ha de ser príncipe, ni azul. Ni tampoco ocultar su sombra. Para las chicas de madera debe ser, como decía Blas de Otero, fieramente humano.
Como tus personajes. Como tú. No olvides abrazar tu sombra. Yo siempre la acogeré con cariño.
Pienso que entregar la vida por el Arte vale la pena . Mejor que arder de cólera o de ira. Y los dos sabemos que hay otro plano donde no hacen falta las luces y tampoco las pateras. Ni esconderse. Simplemente, existir. Con la serenidad de que nadie nos juzga. De eso trata la Amistad. El Amor. Acaso, a veces, es lo mismo.
Conserva esta carta para invocarme en las noches de frío. Finalmente, este libro también es un tratado de Metafísica. Y de Muerte. Pero, sobre todo, de Vida. Vida magnífica y gloriosa que sangra como una pasión.
Agradecida y siempre tuya, la Niña de Madera
@Marisa Lozano Fuego
( Aurora)
Pd: pon el lavavajillas.
Pd 2 : Pon a los Rolling . También he querido llamarme Angie.
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