En La aldea líquida (Editorial Fleming, 2020), Juan Re Crivello ofrece uno de los diagnósticos más penetrantes y visionarios del impacto de la inteligencia artificial sobre la sociedad contemporánea. El capítulo dedicado a “Tecnología, algoritmos y control” constituye una de las aportaciones más sólidas del libro, al identificar con gran lucidez el surgimiento de una nueva forma de dominación histórica: la dictadura del algoritmo. Lejos de limitarse a una crítica tecnológica superficial, Re Crivello articula una reflexión de amplio alcance sociológico, político y antropológico que dialoga de manera fecunda con la tradición crítica inaugurada por Zygmunt Bauman, pero proyectándola hacia un horizonte plenamente contemporáneo.
La tesis central del autor es tan contundente como sugerente: la inteligencia artificial no es simplemente una herramienta avanzada, sino el principio organizador de un nuevo régimen de poder. Este poder ya no se ejerce mediante la coerción explícita ni a través de la ideología en su forma clásica, sino mediante una modulación invisible de los comportamientos individuales. Los algoritmos configuran reglas externas que los sujetos interiorizan como decisiones propias, gracias a sistemas de incentivos y micro-recompensas integrados en el flujo cotidiano de datos. Re Crivello capta aquí una transformación decisiva: el poder algorítmico no necesita imponerse, porque se confunde con la voluntad del individuo.
Uno de los grandes aciertos del capítulo es la identificación del carácter personalizado del control. Frente a las formas masivas y homogéneas de dominación propias de la modernidad sólida, el control algorítmico opera caso por caso, perfil por perfil. Cada individuo se convierte en una singularidad gestionada, evaluada y orientada según parámetros específicos. Esta intuición sitúa a Re Crivello en sintonía con los análisis más avanzados de la gubernamentalidad contemporánea, incluso cuando el autor opta por un lenguaje propio, más literario y filosófico que estrictamente académico. La noción de “red de comportamiento despótico” sintetiza de manera especialmente eficaz esta nueva lógica del poder.
El análisis de la evaluación algorítmica como forma de estratificación social es otro de los puntos fuertes del capítulo. Re Crivello comprende que los algoritmos no solo organizan la información, sino que confieren valor, prestigio y oportunidades, decidiendo de facto sobre las trayectorias vitales de los individuos. La opacidad de estos sistemas, lejos de ser un simple problema técnico, se revela como un elemento estructural del poder: los sujetos son clasificados sin conocer los criterios, lo que genera una jerarquía fluida, inestable y profundamente despolitizada. El autor capta así una de las características esenciales del orden social emergente.
Especialmente sugerente resulta su reflexión sobre la vigilancia digital y la construcción de una “atmósfera basada en datos privados”. Re Crivello entiende la vigilancia no como un fenómeno aislado, sino como una condición ambiental que envuelve la experiencia contemporánea. La inteligencia artificial no solo observa, sino que fabrica realidades personalizadas que retienen a los individuos dentro de marcos perceptivos diseñados algorítmicamente. Esta idea conecta de manera implícita con la tradición del panóptico, pero la supera al mostrar que el control ya no se basa en la amenaza de ser observado, sino en la certeza de que los datos serán utilizados para anticipar y moldear la conducta.
El apartado dedicado a la economía de los “likes” aporta una intuición particularmente certera sobre la monetización de la subjetividad. Re Crivello comprende que el capitalismo digital ha logrado colonizar dimensiones de la experiencia humana que antes escapaban al mercado: emociones, opiniones, vínculos sociales. Los “likes” funcionan simultáneamente como reconocimiento simbólico y como materia prima de los algoritmos comerciales, convirtiendo cada gesto cotidiano en una fuente de valor económico. Aunque el autor rehúye un desarrollo excesivamente técnico, su enfoque tiene la virtud de mostrar el fenómeno en toda su radicalidad antropológica.
El concepto de “doble realidad”, quizá uno de los más originales del capítulo, permite a Re Crivello captar una experiencia clave de nuestro tiempo: la coexistencia de una realidad física y una realidad algorítmica que no solo media, sino que produce efectos reales sobre la conciencia y la acción. La dificultad creciente para distinguir entre lo virtual y lo real aparece como un síntoma de una transformación profunda de la percepción y del conocimiento, con consecuencias políticas de enorme alcance. El autor intuye aquí, con notable claridad, la relación entre algoritmos personalizados y fragmentación del espacio común.
El análisis del modelo chino de control social refuerza la potencia del diagnóstico general. Re Crivello presenta el sistema de crédito social como la cristalización explícita de lógicas que ya operan de forma más difusa en otras sociedades. Su lectura evita el exotismo fácil y plantea una tesis inquietante: China no representa una anomalía, sino una posible anticipación del futuro global. La tecnología, puesta al servicio de un Estado autoritario, revela hasta qué punto la inteligencia artificial puede convertirse en el instrumento de control más eficaz jamás concebido.
Finalmente, el capítulo culmina con una reflexión ambiciosa sobre el transhumanismo, la automatización y la posible obsolescencia del homo sapiens. Re Crivello no se limita a analizar transformaciones sociales, sino que se atreve a pensar una mutación antropológica de gran alcance. La crisis del trabajo, la producción basada en robots y la disolución de la ley del valor anuncian un periodo de transiciones violentas en el que está en juego la propia definición de lo humano.
En conjunto, el capítulo dedicado a la inteligencia artificial en La aldea líquida destaca por su capacidad anticipatoria, su densidad conceptual y su coherencia interna. Más que ofrecer respuestas cerradas, Juan Re Crivello construye un marco interpretativo poderoso que invita a pensar críticamente el presente y el futuro. Su análisis no tranquiliza, pero ilumina: y en un tiempo dominado por la opacidad algorítmica, esa es ya una contribución intelectual de primer orden.
Enviaseló a tus amigos:
- Compartir en Threads (Se abre en una ventana nueva) Threads
- Compartir en Mastodon (Se abre en una ventana nueva) Mastodon
- Compartir en Bluesky (Se abre en una ventana nueva) Bluesky
- Más
- Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
- Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
- Haz clic en Pinterest (Se abre en una ventana nueva) Pinterest
- Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
- Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
- Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
- Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
Descubre más desde Masticadores
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.