Terreno arcilloso cuando me alargo tantísimo
que rompo la palabra esculpida y horneada,
de olor perenne como tu nombre sin memoria
cuando toca el cielo y renace tallado en la piel
de todas las urgencias.
Hasta que me mate el poema
o su cadáver pronuncie mis fríos
en este afluente descalabrado donde tu rostro
me lleva siempre a la más líquida bancarrota,
hasta entonces
prolongaré mis branquias de azúcar
para besar tu milagro.
Espero ser matriz, firme sospecha
y cinto en el gran invierno del mundo.
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