Me buscaste a deshoras, a destiempo, en la esquina del café, en la noche silente que adormece el sentido de las batallas perdidas, aquellas que la mente augura como triunfantes.
Piedras, luz tenue de las farolas, sangran a borbotones los caminos empedrados donde sembramos aquello que solo podía ser fruto de un sentir profundo, gestado desde el infierno, abortado en el mismo momento en que comenzó a fluir.
Ratas se pasean por aquel jardín donde el azahar y el jazmín encubrían el sudor y la sal de nuestros cuerpos. Anegados en su fuente nuestras almas tras bellaca traición. Saborean la carne chamuscada en el averno, donde coexistimos, destinados a ser lento fluir de un mañana que nunca llega, de una soledad que atruena los sentidos.
Profundo abismo que se cierne sobre la vida cuando la venganza sutilmente perpetúa la destrucción de nuestras vidas. Silente entreteje miedos que brotan de las entrañas mismas de la tierra para dulcificar su odio sembrado desde la profundidad de su ser, hilo a hilo.
Se abre un paréntesis, entre las sombras queda un tiempo, mientras en su ardua tarea se recrea, preparando la estrategia para el próximo momento en que sienta que nuestro miedo se relaja.
Laxitud en que se ciernen sabiendo que pronto volverá a tronar el anuncio de batalla, desprotegidos andamos antes inciertos movimientos que buscan sembrar la obscuridad, el renuncio.
No son solo letras, son hechos a los que cerramos los ojos, mientras vilmente asesinan nuestra historia, la vida, esos sueños que vuelan al viento.
Tapizamos de negro nuestro hogar, donde preñadas letras adoran la luz, más quedan vagando entre dos universos que optan por ser desconocidos.
No importa ella sigue, sin sentido, no consiente que una página porte colores, que las letras bailen al son del viento, que los acentos se caigan en las cascadas que suenan a risas llenas, mientras gime tu ausencia y no ceja en su empeño de empujarnos al negro abismo donde su sed de venganza crece día a día, alimentando su ego.
Amiga silente que no cejas en tu empeño, yo sigo entretejiendo mi historia, sin ti, poeta, con quien comparto por decreto, ese detrito.
@María José Luque Fernández
@Imagen Pinterest
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