Somos una fogata encendida
desde el primer amor
que la vejez se niega olvidar.
Somos huérfanos de cariño
mitigando el vacío pensando
que nos han dejado de querer
y no que nunca nos amaron.
Tropezamos con espejismos
en un desierto interminable
no hay nada más difícil
que hallar franqueza y nada tan
fácil que adulaciones.
Nos han secuestrado la emoción de sentir sin pedir rescate.
Somos hojas secas que el viento
de los años arrincona.
Hoy un piano cuenta lágrimas
y una guitarra palpitares de una
llama que se apaga.
Cómo encontrar ese aliento
para dar el último fulgor
contenido en el corazón
que el alma siempre acompaña.
@Marijan
Enviaseló a tus amigos:
- Compartir en Threads (Se abre en una ventana nueva) Threads
- Compartir en Mastodon (Se abre en una ventana nueva) Mastodon
- Compartir en Bluesky (Se abre en una ventana nueva) Bluesky
- Más
- Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
- Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
- Haz clic en Pinterest (Se abre en una ventana nueva) Pinterest
- Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
- Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
- Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
- Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
Descubre más desde Masticadores
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.