Ojo de Delfín nos señaló los fantasmas que venían con descuento y las “ofertas del mes”. Aquí tenemos una promoción muy interesante. Este campesino ruso ha solicitado un cambio de residencia
en un lugar de clima benigno, espacios verdes y economía de mercado, para conocer mundo. No es un fantasma muy estético, perdió un ojo en la guerra y una pierna con la trilladora del koljós, pero es fiel, le encanta Tolstoi y tiene precio rebajado.
Temblamos ligeramente, ¿acaso ese ectoplasma soviético-postfordista iba a dedicarse a pasear sobre
nuestros kilims turcos con un volumen de Guerra y Paz en un brazo y un azadón al hombro?
Entendámonos bien, no somos gente snob, pero tenemos criterio.
-Cada detalle debe ser exclusivo- había sentenciado una sofisticada dependienta de Roche Bobois
apuntando con el índice al cielo en actitud profética mientras envolvía un mini-canapé de acero
galvanizado con revestimiento de poliester.
Los tonos crudos dan un toque aéreo, fluido, mientras que las combinaciones de pastel en diferentes
gamas de beige son la clave tanto del refinamiento como de la luminosidad. Así, la combinación de
volúmenes, líneas, formas y colores favorece una composición depurada y elegante. Eso sí, el diseño
conceptual no es para todo el mundo, es toda una filosofía de la forma, una manera de concebir el ser en sí y para sí.
Así había hablado. Nos preguntamos entonces si el espíritu de Hegel se dedicaba a trotar por las tiendas de muebles caros dando scripts con protocolos de conversación a los vendedores. Perdidos en estas elucubraciones no nos dimos cuenta de que Ojo de Delfín hacía tiempo que había callado. De afuera sólo llegaban hasta nosotros los graznidos de los pájaros. Le pedimos que continuase con la relación de los fantasmas a precio de saldo. Preguntamos si había descuento en artículos de temporadas anteriores. Nuestro interlocutor movió la cabeza negativamente.
- Es lo que tiene nuestro sector, todos los artículos son de temporadas anteriores.
Seguidamente pasó a la siguiente promoción: Abuela Petra, pescadera italiana con garantía de tres años. Acaba de llegar y es nuestra oferta de lanzamiento. Viene con un un pez de regalo. Nos dimos un codazo y pusimos nuestra expresión de más profundo desagrado. Una matrona pechugona, vestida de negro y agitando una merluza delante de nuestros invitados no era nuestra idea de lo cool.
- ¿Algo más moderno no tiene?- preguntamos con un hilo de voz.
Ojo de Delfín pareció entrar en trance, quizá dialogando con sus fantasmas en venta que en ese momento estuvieran en la estancia reunidos en conciábulo, decidiendo si alguno de ellos quería irse con nosotros.
- Puede ser- concedió al cabo de un rato. Nos pidió 6000 dólares por un jugador de fútbol de la selección de Osetia del Norte. Nunca había ganado nada, pero resultaba más presentable que la nona piscícola, repleta, eso sí, de escamas y encanto felliniano. Además los colores de la selección de Osetia del Norte combinarían a la perfección con la decoración de la sala de billar.
Aceptamos aliviados. Pagamos rápidamente con nuestra Américan Express Decurion, la más baja de la gama alta. Nuestro fantasma llegaría en unas horas- aseguró Ojo de Delfín.
-¿Cree usted que hemos hecho una buena compra?- preguntamos tímidamente.
- Nunca se puede saber por anticipado, pero perder es parte del juego. Sonrió y su boca se abrió como una cimitarra.
-Uno no negocia para perder- fue nuestra respuesta.
- En los negocios y en la vida misma nunca sabemos qué es lo que está realmente en juego. Dentro de las cosas están sucediendo otras cosas. Se oyó un chasquido y el ruido de una impresora.
Seguidamente Ojo de Delfín nos tendió un papel con los detalles de nuestra compra.
Nos despedimos con agradecimiento, no sin una cierta sensación de premura; había algo allí que nos
asfixiaba y estábamos deseosos de escapar de la mirada de Jujú.
El sol declinaba cuando atravesamos la puerta, no sabríamos decir cuanto tiempo habíamos permanecido en el interior de aquel galpón. A lo lejos, en unas casitas con tejado de palma parpadeaban luces y se oían ruidos de cacharros de cocina, perros ladrando y madres llamando a sus hijos.
Un niño descalzo, con pelo rizado como vellón de oveja estaba de pie junto al camino de tierra.
- ¿Vienen ustedes de casa de Franklin? ¿El de los fantasmas?
-
Sí, respondimos pasando de largo. Teníamos prisa por salir de allí.
-
Dicen que él mismo es un fantasma. La voz del niño nos persiguió mientras avanzábamos cada vez más deprisa.
Atravesamos la selva, los chillidos de los pájaros se confundían con el retumbar de unos tambores
distantes. Nos pareció oír gritos, algo así como un cántico de muchas voces que parecían provenir de
diversos puntos a la vez formando un círculo a nuestro alrededor. Las chicharras, enloquecidas, chirriaban ensordeciéndonos. Tapándonos los oídos corrimos hasta llegar al límite de la selva.
Avistamos la playa en calma, una tortuga se zambullía en el agua y las uvas de playa se mecían con una suave brisa. Volvimos la vista atrás, a aquel universo ignoto, inmemorial que parecía devolvernos la mirada desde la oscuridad de sus selvas y manglares. Algunas luces titilaban entre las sombras y los ecos de los tambores todavía llegaban hasta nuestros oídos.
El zumbido estridente de la avioneta que venía a recogernos se impuso sobre los otros sonidos.
Suspiramos con alivio, encendimos el móvil y nos dispusimos a esperar a que el aparato aterrizase. Sobre nuestras cabezas, pájaros negros volaban en círculos, graznando.
@Brunhilde Román Ibáñez
@Imagen Pinterest
Enviaseló a tus amigos:
- Compartir en Threads (Se abre en una ventana nueva) Threads
- Compartir en Mastodon (Se abre en una ventana nueva) Mastodon
- Compartir en Bluesky (Se abre en una ventana nueva) Bluesky
- Más
- Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
- Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
- Haz clic en Pinterest (Se abre en una ventana nueva) Pinterest
- Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
- Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
- Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
- Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
Descubre más desde Masticadores
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.