jueves, septiembre 3 2026

El nombre de mi hermano muerto por Pilar García Torres

Una castellana austera, así definió a su abuela Julián sin saber que su nombre fue idea suya, en realidad fue el de su padre el que eligió, que, por cierto, llevaba el nombre de un hermano muerto durante la gripe de 1918, o sea la gripe mal llamada española, hay que tener mala uva para poner a tu hijo el nombre de otro muerto anteriormente.

Ni que decir tiene que su vida quedó marcada por ese nombre maldito, cada vez que se hablaba de cuantos hijos habían tenido sus abuelos, o de los estragos de ese virus, le recordaban que no tenía una entidad propia, que era prestada, que no iba destinada a él y salía de casa como alma que llevara el diablo.

Así un día se encontró con la maría, el tate, el caballo, amigas que no pedían explicaciones y le permitían evadirse del mundo de mierda que le había tocado vivir. Nació en una barriada de chabolas en Vallecas y aunque cuando les expropiaron llevaron a un barrio obrero de diminutas casas hechas para hacinar a los pobres, supo que no podría escapar del desencanto.

Cuando las nuevas amistades le fueron carcomiendo las venas, la salud y el entendimiento, salió de esa historia de abandono estructural que los gobiernos de turno fomentaban entre los jóvenes, su vida cambió tanto, que en realidad ya no tenía vida, como él otros muchos cayeron sin posibilidad de remisión, así convirtieron a toda una generación en personas sin voluntad, no protestarían por el engaño de la transición, no lucharían por sus derechos, no sacarían los pies del tiesto, ya no tenían ni pies.

@Pilar García Torres

@Imagen Pinterest


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