Geometría de estar loco por Rocío Redondo

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Una calle de silabas ocultas
jeroglífico intacto
de la nada y el todo.
Una calle
con el alba en la espalda
que suena a melancólico tejado
a cerveza poco fría
a cuerpo menguante
que resbala entre los dedos sin llegar a ser murmullo.
Una calle fraccionada
entre el aturdimiento y un cumpleaños feliz.
Un tren de alta velocidad atraviesa octubre
sin brillo en la mirada,
la prisa tiene expresión indiferente
y enciende las alarmas de futuro.
Un rio se desborda en los bolsillos,
ella nunca supo nadar,
y danza sobre cada prólogo escrito
como una ráfaga de aire pésimo.
Ayer éramos peces.
Una calle de árboles caídos
de falda desgarrada salpicada de barro.
Cuando llega la noche
se cubre de holocausto
y casi todo llora en la mujer gaviota
con las alas fruncidas.
Allí cada silencio es fraude
una boca imposible
donde cada palabra
se enclaustra entre los dientes
para no ser oída.
La afonía está escrita
en ese cristal roto que amenaza ser daga
en el vaho de la herida,
se desmaya el cansancio
por el camino inútil que no pinta esperanza.
La omisión se hace grieta que erosiona los ojos
y vaga por las fechas del viejo calendario,
demasiada utopía sobre unas manos pálidas.
No merece la pena pisar por ese asfalto
ni aludir entre sueños un trazo de lirismo,
hoy la geometría es un pozo sin fondo.

@Rocío Redondo

@Imagen Pinterest


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