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La gran Estafadora by Victoria de la Fuente Salvador

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Se llamaba Isabel, pero desde que la tuvo en los brazos su madre la llamó Isabelina, porque era muy pequeñita, y la familia lo acortó, llamándola Lina.

Fue la niña más inteligente y la más lista de su clase y la del colegio. Pero Lina en el instituto se torció como hacen muchos adolescentes que a medida crecen se vuelven insolentes y rebeldes.

Lina se crio en un ambiente acomodado y machista, no sabía bien lo que quería, pero al final se decantó por no defraudar a su madre que empezaba a estar enferma, su madre en apariencia podría engañar y parecer una mujer pusilánime, pero era una careta que se había puesto para sobrevivir, porque en realidad era una señora egoísta y sometida por un marido machista y maltratador.

Lina estudió los últimos cursos del instituto, pero se negó a estudiar en la universidad, se puso a trabajar de dependienta en una tienda, pero le duró poco cuando vio que era un sistema machista que la exhibía para vender.

Cuando cumplió los veinte y la frágil salud de su madre indicó que estaba a punto de sucumbir a su enfermedad accedió a casarse con un hombre que sus padres le habían buscado.

Aquel era un hombre que le habían descrito como “buen partido” pero ella le veía como un viejo, tenía casi 15 años más que ella, con barba y canas y, ella no podía evitar pensar ¿quién tiene canas a los treinta y tantos?

Lina enseguida hizo sus cábalas, Pedro era un hombre serio y educado, médico de profesión, eso le permitiría llevar un nivel alto de vida y a la vez podría tener cierta libertad de movimientos mientras él trabajaba a turnos.

Se casó sin estar enamorada y con un montón de planes, iba a iniciar una obra de teatro de cara a la galería, a su familia, a la familia política y de cara a su marido.

Pasó los primeros años de matrimonio frenando el empalagoso amor de su marido, tomando precauciones porque ella no quería quedarse embarazada de aquel tipo que representaba todo lo que no le gustaba en un hombre.

Cada vez que él tenía una guardia de 24 horas en el hospital ella salía de fiesta y hacía de su capa un sayo, salía con los chicos que le apetecía y se acostaba con quien mejor le parecía.

De hecho, empezó a salir por un garito con mayor asiduidad porque aquella música le resultaba embrujadora, el jazz, en aquel local conoció a Joan y poco tiempo después estaba totalmente enganchada a él, aprovechaba cada oportunidad para verle y tener sexo salvaje con él, era como una adicción.

Joan siempre le hablaba de su exmujer a la que decía que odiaba.

Un día Joan le propuso tener algo más, Lina se emocionó y como estaba loca por él aceptó a ciegas y cuando Joan la metió en una habitación con los ojos vendados y la sentó en una cama y sintió unas manos calientes desnudándola, pero le parecieron desconocidas porque las de Joan eran más rudas, sintió cómo le hervía la piel y llevaba por el deseo se quitó la venda y descubrió que quien la sobaba era la ex de Joan, horrorizada salió de aquel lugar y se juró a sí misma no volver a amar jamás a nadie.

Unas semanas más tarde descubrió que estaba embarazada, no podía abortar porque era ilegal entonces y tuvo que empezar a acostarse con su marido sin medidas para volver a levantar el último gran telón de su obra de teatro vital, pero esta vez implicaría a un ser inocente.

Ser madre le hizo reflexionar para alcanzar una conclusión, sin un trabajo fijo que le diera unos ingresos regulares y una independencia económica no podría ser lo que ella quisiera.

Seguía saliendo cuando él tenía guardias largas en el hospital y seguía teniendo amantes que solapaba con Pedro, pero su vida hogareña y su vida disoluta, el alcohol y las drogas le impedían llevar una buena organización y volvió a quedarse embarazada, esta vez fue una niña.

Los años corrían en su contra, se iba haciendo mayor, ya no le apetecía salir de fiesta como antes, de hecho, cuando salía notaba que ya no la miraban los hombres como hacía unos años, miraban a jovencitas con las que no podía competir.

Se veía gorda, vieja y arrugada.

Retomó aquel pensamiento que le llevó a la conclusión de tener un trabajo y empezó a mirar trabajos, pero todo era temporal y entonces se encontró con una compañera de clase que trabajaba de funcionaria.

Empezó a informarse y cuando lo tuvo todo claro y decidido fue a buscar a Pedro para contárselo y darle la sorpresa, pero la sorprendida fue ella cuando vio que su marido se subía en un coche y besaba a otra mujer apasionadamente.

Como no le amaba tampoco le dijo nada, su relación no cambió en absoluto, pero necesitaba un motivo para que él no se marchase de casa con aquella nueva ilusión y lo encontró cuando su hermana anunció que siendo estéril iba a adoptar un bebé, siendo demasiado mayor para volver a concebir preparó la documentación y Pedro y ella adoptaron a un niño africano.

En realidad, Pedro no sabía que, aunque se separasen o divorciasen él no dejaría de estar ligado a ella una vez había firmado aquella petición de adopción y les fuera concedido el bebé.

El niño llegó, pero no supuso la tabla de salvación deseada, sin embargo, le concedió el tiempo necesario para sacar su oposición pese a ser mayor para todo aquello.

Pedro le puso los papeles de divorcio cuando el hijo mayor enfermó y su no-paternidad quedó al descubierto, después investigó sobre la paternidad de la hija y también quedó patente que Pedro no era el padre de la niña.

Alegó que podrían hacerlo de forma amistosa ya que habiendo hablado con sus abogados era consciente de que jamás podría desligarse de los lazos que los unían por la adopción del pequeño de los niños, al menos hasta que fuera independiente, eso mostraba su maldad, por eso le ofrecía que se fuera de la casa conyugal y tener la custodia compartida para no pagarle nada, si aceptaba él no destaparía la paternidad de los niños dejándola por lo que era y había sido en su matrimonio aquellas décadas.

Lina no era estúpida, aceptó el convenio, buscó un buen piso en la zona más elegante del centro de la ciudad, con su trabajo iba a ir muy justa económicamente pero ya buscaría cómo tener ingresos extras.

Al principio tiró de sus ahorros, pero luego investigó cómo hacer dinero sin tener que declararlos al fisco.

Sobrevivía de mala manera, más teniendo en cuenta que no percibía pensión de alimentos por ninguno de sus hijos, los gastos extras de los tres los pagaban a medias, lo cual prorrateándolos no le dejaba demasiado margen al mes, pero siendo lista como era encontró una forma para aligerar sus cargas económicas. Se hizo vegetariana y comía lo mínimo, así consiguió perder aquellos kilos que le hacían verse tan gorda.

Cuando le tocaba pagar una revisión de su coche de alta gama elegía un mecánico al que viera que pudiera pagar de una forma más económica que en metálico. Y con otros gastos empezó a hacer lo mismo.

Para aligerar los pagos cuando su hijo mayor cumplió los 35 años como regalo de cumpleaños le puso las maletas en la puerta y le pidió que se fuera de casa, “tenía que hacerse mayor” le dijo.

Por aquel entonces su sistema de pagar en especias había dejado de ser válido, siendo una mujer con recursos se le ocurrió una manera segura de recibir dinero, montó un negocio online de complementos.

La estafa era muy fácil, ponía un precio a sus creaciones y luego a cada clienta les decía que el gasto del envío lo debían pagar ellas, normalmente triplicaba el gasto del envío y a cada clienta que se daba cuenta solía bloquearla en sus redes sociales o en las vías de comunicación, a fin de cuentas, una clienta de las antípodas no iba a llamarla.

Hasta que cometió el error de convertir a una de sus clientas en pseudoamiga y empezó a contarle detalles íntimos pero su avaricia le hizo estafarla también, unos pocos euros fueron los que rompieron su apacible vida.

Podría haber devuelto a su clienta el dinero del timo, hacerle un reembolso, podría haber sido honesta, podría haberle dicho que el dinero de más era un abono para el siguiente pedido, sin embargo, prefirió quedárselo manteniendo la estafa en vigor.

Lo que Lina desconocía era que la persona engañada era hija de alguien con poder para empezar una investigación por delitos continuados de estafa, impago de impuestos a Hacienda, al Ministerio de Trabajo y a la Tesorería de la Seguridad Social y que la investigaría por trabajar en negro siendo funcionaria del Estado Español y otros tantos delitos.

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