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¡La policía! By Daliniana

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−¡La policía,  agua , agua!! —Alertó Alberto “el lisiado”,

− Joder ¡cada vez  vender en Barcelona es más difícil!− le dijo el lisiado a Juanjo.

La rambla Catalunya estaba petada de manteros y transeúntes, la noche del sábado era buena para sacar tajada al negocio. Llego la poli, cuatro agentes uniformados. Se dirigieron a  Juanjo q era el más sensato.

—A ver, tú, los papeles − le ordenó el poli calvo.

Pero que papeles, compañero soy de la secreta, y estoy aquí en misión especial , requisando material ilegal a esta pobre gente q no tiene donde caerse muerta, ¡coño!, ¿Nadie te lo había dicho? ¡Joder! Allí arriba están cada vez peor, ¡Ah, claro que no eres ni cabo!−

−Los papeles y déjate de gilipolleces – le volvió a decir ya un poco molesto.

Juanjo metió la mano dentro de su cazadora manchada y rota en un bolsillo y saco una especie de placa de identificación mientras con la rota se rascaba la entrepierna, acercándosela al poli calvo que era el que llevaba la voz cantante de los cuatro. Se la miro y finalmente le dijo.

−Capitán Martínez , J.J. Martínez, mis disculpas ¿Qué haces por aquí?

Le miro desafiante y J.J. le dijo:- a mi chico, me hablas de usted, que para tutearme te falta comer muchos huevos aun, además el que yo esté aquí es cosa mía y por seguridad nacional no puedo decírtelo, así que vete y haz como si no me hubieses visto,  ahora mi ayudante y yo seguiremos investigando y recogiendo datos-

Los cuatro jinetes policías se dispersaron por mitad de la rambla Catalunya.

—¿Ahora que hacemos jj? – le pregunto el lisiado.

−Pues ¿qué vamos hacer compañero de fatigas…? Lo que mejor sabemos hacer, gastarnos la pasta de esta pobre gente. En putas —agregó sonriendo.

Los dos se metieron en el Seat Ibiza verde del agente JJ que estaba aparcado en la acera de plaza Catalunya.

– Este coche jefe cada día huele peor, sería buena idea que comprara otro, tiene más de 20 años y esto no  lo arregla ni Paco “el manitas”.− le reprochó.

−Tú, cállate que lo único q haces es quejarte y poner pegas a todo, además vives de puta madre a mi costa, te mantengo y te sirvo droga y putas, no das un palo al agua, bueno si, me chivas donde viven los camellos, que sino estarías muerto de asco viviendo en la calle. Dejémonos de tonterías y vamos a hacer una visita a Purita y a sus amigas− Entonces los dos sonrieron a la vez imaginando su futuro más cercano.

Salieron del parking del Riviera en la autovía de Castelldefels, con paso decidido entraron al local saludando, eso sí, al segurata de la puerta, un tipo alto y negro, que parecía un mueble empotrado, con una cicatriz en la cara de alguna bronca con algún ex cliente seguramente.

Se acercaron a la barra a privar, y en ese momento se  pusieron a su lado  dos tías ligeras de ropa, dejando entrever liguero y corsé a juego de color rojo.

La insinuación forzada a golpe de pasta siempre es inmediata y eso ellos dos lo sabían, eran habituales de estos locales de relax.

−¿Dónde está purita?- pregunto J.J.

La rubia y la más alta de las dos le contesto…

− Está acabando un servicio, que pasa poli malo, ¿qué no te gustamos mi amiga y yo? Podrías hacernos un dúplex y saldrías hecho un hombre−

—¿Quien coño te ha dicho a ti que soy policía? Eh? Tú no sabes nada de nada, a ver si te van a encontrar en un barranco un día de estos como te vayas de la lengua – le dijo acercándosele a la cara.

−Vale, vale, yo callada como una puta −le dijo la rubia.

Después de beberse hasta el agua de los floreros rodeados de pilinguis semi desnudas, de creerse los reyes del mambo, y pensando que el dinero realmente da la felicidad. A pesar de su mal olor, su casposa chaqueta por la mala higiene ya que la ducha la veía como adorno de navidad y con sus manos pringosas de sudor y a saber que…

Se escucha el grito fuerte desde el fondo del local, lleno de gente y apelotonado de sexo y drogas.

− ¡Por Ala, Ala! Mi señor! ¡Moriréis todos!− saliendo por la boca de un hombre de mediana edad, moreno, vestido de túnica y con barba espesa.

En la mano llevaba un detonador electrónico, pequeño y cuadrado insertado un botón rojo.

Todo el mundo se quedó parado, estupefacto y terriblemente asustado.

En ese momento JJ estaba metido entre las piernas de una de las chicas, ella con la falda subida y el con la bragueta bajada, dándole al tema como si no hubiese un mañana. El lisiado que era de los dos el que menos roscas se comía, estaba más sobrio, fue a avisar a JJ con un manotazo.

J.J. después de girar la cara hacia el enemigo, empezó a buscar entre sus tobillos una pistola de esas enanas que parecen compradas de una tienda de todo a 100. La encontró, apunto, y se le encasquillo.

−¡Joder, mierda en el peor momento!−

Y se escucha un eco ensordecedor de un disparo desde la esquina justo donde estaba jj y el lisiado, acertando al enemigo.

−J.J. cada vez más lento, las mujeres estamos siempre más prevenidas, yo Pura,  la puta, te ha salvado el culo, del talibán más buscado de los últimos tiempo−

Con ojos de corderito degollado se dirigió a ella y le dijo:− mi heroína, ¡eres la mejor!−.

 

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