
Estamos sumidos en la inquietud por una guerra que se ha desatado, como punta del iceberg de un conflicto añejo no resuelto, en Ucrania a raíz de la invasión de este país por parte de Rusia. La ubicación geográfica en Europa, la voluntad del gobierno y de una parte importante —pero no de todos— de los ucranianos de entrar en la OTAN y en la Unión Europea se han convertido en amenazas preocupantes para Rusia, la cual percibe como un intento de rodearla y amedrentarla con estados colindantes aliados del bloque occidental.
La alerta de este conflicto bélico radica en la posibilidad de que se convierta en el detonante de una posible III guerra mundial, algo impensable para muchos tras la devastación de la II guerra mundial y teniendo en cuenta que la dotación armamentística y tecnológica de los estados que entrarían en el conflicto podría suponer una destrucción masiva.
Los estados occidentales han tomado medidas principalmente económicas contra Rusia que ya están repercutiendo en un bando y en el otro. Parece que la voluntad de la OTAN es evitar a toda costa entrar en una declaración de guerra, aunque Putin ya ha considerado todas estas sanciones como tal.
Estos párrafos introductorios, que todos conocemos, pretenden mostrar el porqué nos conmueve tanto la guerra en Ucrania, la situación de los millones de refugiados que están abandonando el país, en condiciones muy difíciles y el dispositivo de acogida que se ha organizado en muchos países de Europa —en claro contraste con las crisis migratorias procedentes de Siria y en general la más abrumadora desde África—.
Las razones son obvias. Ucrania está en Europa y ocupa un lugar geoestratégico fundamental, en lo político y en lo económico, que afecta a occidente. Sin embargo, no es esta la situación de Yemen, un país que lleva más de seis años en guerra, hambruna y crímenes de guerra en los que intervienen directamente Arabia Saudí y Emiratos Árabes, e indirectamente EE. UU., pero ante la cual ni los medios de comunicación se hacen eco.
Si os parece que todas las vidas tienen el mismo valor, os dejo un enlace de Amnistía Internacional que explica de forma bastante sencilla y completa la situación de Yemen, y cómo el mundo rico le ha dado completamente la espalda. ¿No debería interpelarlos el etnocentrismo que sigue candente y que no desemboca más que en acciones imperialistas?
El enlace está en castellano: https://www.amnesty.org/es/latest/news/2015/09/yemen-the-forgotten-war/
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