Archipielago

Pavese y Pasolini by Marcello Comitini

Adelantamos traducido al español, este artículo que publicaremos la próxima semana en MasticadoresItalia —j re crivello

Pavese rara vez es considerado como un autor «comprometido en la política y en la esfera social». Se piensa que está más bien cerrado en los límites de su propio dolor, en ausencia de amor, encaminado a realizar el que será su último acto suicida. Apreciamos sus versos, novelas, traducciones, como productos del austero aislamiento de su época. Y esta visión nuestra se apoya en primer lugar en la que creemos que es su experiencia más traumática, que puede haber sido la del encierro en un pueblo que le era absolutamente ajeno. En segundo lugar, de sus desengaños amorosos, que consideraba signos de su propio fracaso como hombre, y que no le permitieron apreciar el valor de su propia actividad literaria En definitiva, un ermitaño del pensamiento, que necesita del silencio y la soledad para afrontar y desarrollar los temas que le caracterizan.

Es lo que pensaba Pasolini cuando definió a Pavese como un «provincial y apolítico», llevándonos a contrastarlos, vinculando exclusivamente las dos soledades.

Soledades que se nutrían sacando su razón de la orientación personal de cada uno pero que al mismo tiempo sitúan a una frente a la otra: Pasolini apunta a la vida, Pavese a la muerte. La idea de vida nos permite respirar; la de la muerte nos asfixia y nos lleva a escapar de ella. Esto es lo que da peso y forma a nuestras opiniones sobre estos dos autores.

En consonancia con su propio pensamiento, Pasolini prestó especial atención a la crónica humana, Pavese a la esencia del hombre. Pasolini grita, agita, señala con el dedo acusador a la sociedad, a sus injusticias, a sus condiciones históricas contemporáneas (que se revelarán a la larga); Pavese mira en silencio al hombre, partiendo del mito y concretándolo en la esencia que siempre pertenece al ser humano.

Alguien se molestó en elogiar a uno y denigrar al otro. Por eso se ha dicho que “Pavese es único. Pasolini es el resultado de la crónica que vivió”. También, se destaca cómo el mito, al que ambos recurren, es en Pavese una vía de escape, mientras que en Pasolini es el principio de realidad.

Otros a la inversa han tratado de encontrar puntos en común a ambos como si fueran almas gemelas.

Lo cual no es del todo cierto, incluso si tienen mucho más en común de lo que piensas.

Pavese y Pasolini están privados del amor del otro y, como todos los que producen arte, desnudan sus almas. Pero los objetivos son diferentes. Pasolini al encuentro del hombre, denuncia las condiciones inhumanas a las que empuja la sociedad. Pavese pretende que el hombre tome conciencia de sí mismo, de sus debilidades, de sus limitaciones.

Estos objetivos se oponen a los dos autores al concebir la vida política y participar en ella.

La concepción de Pasolini está a la vista de todos. Pasolini se declara abiertamente de izquierda, más exactamente gramsciano.

La de Pavese es necesario reconstruirla juntando diferentes piezas que permitan definirla.

Cualquiera que fuera el partido del que fuera miembro (en 1933, el Partido Fascista; el Partido Comunista después de la liberación), no escribió nada estrictamente político en ninguno de los dos casos. Mucho se ha dicho sobre las razones históricas y psicológicas que impulsaron a Pavese a afiliarse a uno u otro partido, pero nos interesan los hechos. Y los hechos son que Pavese, como cualquier disidente fascista, sufrió el encierro, escapando a una condena más drástica gracias a la defensa que el propio Pavese hizo al declararse simpatizante del fascismo. Como hombre de letras fue, junto a Vittorini, el escritor que hizo una contribución fundamental al descubrimiento de la cultura americana como un mundo mítico de libertad para oponerse al cierre represivo de la cultura fascista. En esta perspectiva de formación democrática escribió sus relatos.

Su mentalidad abierta hace que hoy debamos estar de acuerdo en que Pavese es moderno y universal, porque moderno y universal (como inmutable) es la esencia del ser humano.

Incluso Pasolini, al indagar en la historia de su tiempo, fue consciente (y no podía ser de otra manera) de la esencia del ser humano, pero la plasmó en relaciones y tensiones sociales.

Así que deja de yuxtaponer a estos representantes de la misma cultura. Reflexionemos más bien sobre la hipótesis de que Pasolini criticó a Pavese como un hombre comprometido con una ideología política (que hoy, además, lo dejaría desnudo frente a los cambios sociales y políticos). Por el contrario, imagina a Pavese que, de ser entrevistado, habría criticado a Pasolini como un extremista de izquierda, deslumbrado para bien o para mal por las condiciones de su tiempo.

Finalmente, no olvidemos que los autores tratan de comprender su propia naturaleza, otros se sirven de ella. Pero, ¿qué es esta “naturaleza propia”? Para quienes los observamos en sus obras, es el signo de la emoción profundamente escondida en nosotros que emerge y vibra en sus imágenes, colores y sonidos. Pasolini en primera persona con sus obras, Pavese a través de sus escritos.

Colocados uno al lado del otro nos dan una visión completa del ser humano que permanece inmutable ante los cambios en los equilibrios (y desequilibrios) sociales.

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